El sanjuanino Ezequias Antonio Alaniz fue condenado a cumplir 10 meses de prisión efectiva tras ser hallado responsable de un robo cometido en el departamento Pocito. La sentencia se resolvió mediante un acuerdo de juicio abreviado entre el Ministerio Público Fiscal y la defensa, y además se declaró su reincidencia.
La investigación estuvo a cargo del fiscal Francisco Micheltorena y del ayudante fiscal Thomas García, en el marco de una causa caratulada por el delito de robo simple.
El hecho ocurrió el pasado 3 de junio de 2026, alrededor de las 20:44, cuando Alaniz llegó a pie hasta una vivienda ubicada sobre calle Lemos. Allí detectó un automóvil estacionado frente al domicilio de su propietario, de apellido Vargas, quien acababa de ingresar a la vivienda.
Según la acusación fiscal, el delincuente utilizó una herramienta de fabricación casera tipo ganzúa para forzar la cerradura del baúl del vehículo. Una vez abierto el compartimiento, sustrajo un bolso azul marca Everlast que contenía elementos deportivos pertenecientes al hijo del damnificado: patines, una pelota de fútbol, dos pares de guantes, botines y bochas de hockey sobre patines.
Sin embargo, el robo fue advertido casi de inmediato. El ruido provocado cuando el ladrón tropezó con un cartel de chapa alertó al dueño del vehículo, quien salió a la calle y observó al sospechoso escapando con el bolso. De inmediato comenzó una persecución junto a un amigo y otros vecinos de la zona.
Durante la fuga, Alaniz decidió arrojar el bolso robado para intentar correr con mayor velocidad y evitar ser alcanzado. No obstante, la maniobra resultó inútil.
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Artefacto casero utilizado para abrir el auto.
En esos momentos, efectivos del Comando Sur y de distintas unidades operativas de Pocito que realizaban recorridas preventivas fueron alertados por radio sobre el ilícito y las características del sospechoso. Con esos datos, lo interceptaron sobre calle Constitución cuando todavía corría para escapar.
La víctima identificó de manera inmediata al detenido como el autor del robo. Además, durante el palpado de urgencia, los uniformados encontraron entre sus prendas la ganzúa utilizada para violentar el vehículo, la cual tenía uno de sus extremos limado para facilitar la apertura de cerraduras.
Tras la detención, intervino la Unidad Fiscal de Flagrancia y se inició el procedimiento judicial que concluyó con la condena.