Germán González y Daniel Arias, enviados especiales a Valle Fértil
La comunidad vallista vivió una noche de profunda tristeza luego del accidente aéreo que dejó siete víctimas fatales. Las calles del pueblo reflejaron el dolor, con la plaza casi vacía, la bandera a media asta y un clima de conmoción que envolvió a todos.
Germán González y Daniel Arias, enviados especiales a Valle Fértil
El frío cala los huesos y una llovizna persistente parece acompañar el dolor de todo un pueblo. En Valle Fértil, la noche cayó distinta: más silenciosa, más pesada. La plaza casi vacía, la bandera a media asta y las calles con un movimiento inusual marcaron una jornada que quedará grabada en la memoria de los vallistos.
Mientras los equipos periodísticos llegaban desde distintos puntos de San Juan para cubrir el operativo de búsqueda y la tragedia que conmocionó a toda la provincia, los vecinos miraban con tristeza cómo nuevamente el nombre de su departamento aparecía en todos los medios, esta vez por un hecho que golpeó profundamente a la comunidad.
La periodista vallista Adriana Calivar fue una de las voces que logró poner en palabras el sentimiento que atraviesa a los habitantes del lugar. Para ella, la situación despertó recuerdos dolorosos de otra tragedia aérea que marcó la historia reciente de San Juan: el accidente del helicóptero en el que viajaba el entonces gobernador José Luis Gioja y que terminó con la muerte de la diputada nacional Margarita Ferrá de Bartol.
"Te puedo decir que el día estaba así, estaba con esa sensación ambiental de que algo iba a pasar. Llegó una ráfaga de viento, una sola, y después quedaron esas sensaciones personales de congoja, de tristeza, de angustia, de no saber qué estaba ocurriendo. Todos nos alarmamos", relató al equipo periodístico de DIARIO DE CUYO.
Con la voz cargada de emoción, la comunicadora describió el clima que envolvió al pueblo: "Mucha tristeza. Hasta está lloviendo, hasta el cielo está triste".
Valle Fértil volvió a ser escenario de una noticia que nadie quería recibir. Esta vez, con una tragedia sin precedentes por la cantidad de víctimas fatales, siete personas que perdieron la vida y dejaron detrás familias destrozadas y un pueblo entero abrazado al dolor.
En las calles vallistas se mezclaron el silencio de los vecinos, la presencia de los periodistas y la espera por respuestas. Una comunidad que, una vez más, enfrenta una herida profunda mientras acompaña con respeto y tristeza a quienes fueron alcanzados por esta tragedia.