La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) atravesó una dura interna que sobrepasó los límites de la elección que se desarrolló la semana pasada, en la que Cristóbal Carrizo fue reelecto por segunda vez al frente del sindicato. Días previos a los comicios, el secretario General cruzó a su rival, Rubén Torres, secretario Gremial, al punto que lo denunció por estafa y retención indebida de bienes, ya que reclamó la devolución de una camioneta que pertenece a ATE. Posteriormente, desde el sector opositor denunciaron el robo de la movilidad, por lo que intervino la Policía y la Justicia, investigación que derivó en la detención de dos personas, una mujer integrante de la actual conducción y un hombre que resultó electo, de acuerdo a la información que obtuvo Eduardo Sait, abogado de Torres. Dichos sospechosos fueran indagados ayer en el Segundo Juzgado de Instrucción, indicó el profesional.

El dirigente opositor a Carrizo se había desligado de las acusaciones por estafa y retención indebida al asegurar que la camioneta no pertenece a ATE San Juan sino a Comisión Directiva Nacional del gremio, al punto que, como prueba de ello, Torres tiene es su poder la tarjeta azul que lo autoriza a conducir el vehículo.

Torres fue el secretario gremial de Carrizo y ambos se midieron en una elección cargada de acusaciones cruzadas, en las que este último, de la lista Rosada Federal, logró su tercer mandato. El dirigente opositor había encabezado la lista Verde Anusate.