El ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, defendió ayer la decisión de comprar para la nueva Policía Metropolitana pistolas eléctricas de inmovilización, consideradas por Naciones Unidas y Amnistía Internacional aptas "como método de tortura". El gobierno nacional, por medio del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, censuró ese tipo de equipamiento policial y advirtió que está "en contra" de su utilización "en protestas sociales".

