7 de julio de 2011 - 00:00

Valor agregado y tecnología, ejemplo californiano para imitar

El grupo de productores pocitanos que viajó a California regresó con varias ideas para aplicar en sus tierras. Ayer, se las contaron a DIARIO de CUYO.

Si el año pasado de Andalucía trajeron la idea de avanzar en una marca o sello de calidad y aprendieron a valorizar sus producciones frutihortícolas; ahora de California volvieron convencidos de que deben hacer agricultura con valor agregado e imitar la aplicación de tecnología y mecanización en las tierras, algo en que esa zona estadounidense lleva la delantera.

Los máquinas de empaque simultáneo a la cosecha de lechugas o las técnicas para madurar el tomate cuando hace falta, todas estrategias para que el mismo productor venda su producción hecha o terminada, en lugar de que otro lo haga por él; son algunos de los modelos que impactaron al grupo de 26 productores pocitanos. También miraron atentamente las leyes vigentes en el país del Norte para tener mano de obra para la cosecha, algo que este año aquí se complicó mucho.

Ayer a la madrugada regresaron de la gira de aprendizaje al exterior -la segunda a la que van junto al intendente departamental Sergio Uñac y la ayuda financiera del CFI y el Ministerio de Producción local- y el entusiasmo con el que contaron la experiencia a DIARIO de CUYO revela que volvieron inspirados y ansiosos por aplicar los proyectos que reclutaron en esas zonas.

El Estado de California es el motor económico productivo de Estados Unidos. Y aunque sus producciones no se pueden comparar con las de San Juan -allá un solo productor tiene cientos de hectáreas, son megacultivos-, el grupo coincidió en que sí se puede imitar el uso de tecnología para darle valor agregado al cultivo.

‘’Hemos visto máquinas de cosecha de lechuga que nosotros hacemos en forma manual. La gente corta la planta, la tiran a una cinta de transporte y la máquina cumple la función de una cadena de montaje en una automotriz: La lechuga termina envasada en cajones, lista para paletizar. El rendimiento de la gente es óptimo’, dijo José Luis Martín, uno de los agricultores que viajó. ‘’La tecnología con la que trabajan la podemos aplicar acá, y lo vamos a hacer para mejorar la productividad’’, agregó Ernesto Vives, otro de los productores. Y a la mecanización viene atado el valor agregado. ‘’Aquí somos productores, viene el intermediario que le vende a la industria, y ésta a las cadenas de supermercados. Allá el productor tiene la industria al lado y cierra la cadena de valor de su producto’’, elogió José Luis Martín ‘’¿Qué falta para aplicar eso aquí? Decisión del productor y un apoyo terrible del gobierno. Apoyo financiero, con créditos baratos; y de leyes’’, agregó.

TECNOLOGÍA DE PUNTA

El uso de la tecnología al servicio del agro los dejó realmente sorprendidos. Juan Manuel Raigón, el experto del INTA que viajó, contó el caso de una empresa tomatera: ‘Cosechan el tomate para consumo en fresco cuando está verde, en ‘madurez fisiológica’ y lo dejan listo en cámaras de frío. De acuerdo al mercado al que va a ir son los días que lo tienen tratado con gas etileno como madurativo. O sea, le van dando la madurez de acuerdo a la distancia que tiene que recorrer el camión y el tomate llega a destino como recién cosechado’, destacó. En cuanto al riego agrego que se usan sistemas de goteo, microaspersión y superficial, con red de canales iguales que aquí, ‘’que están muy bien sistematizados y dan la impresión de ser eficientes’’; y destacó el uso de cualquier tipo de suelo, ’aún los salinos como los de Angaco y San Martín’. ‘’Hay un política integrada, las universidades, los institutos trabajan y ensayan en las fincas de los productores’’, elogió Raigón. Y contó que mientras aquí se mide el crecimiento radicular en los frutales con un aparato que se llama Risotron, que es un pozo con un vidrio cuadriculado; allá usan una sonda de metro y medio de profundidad, vinculadas con satélites de la NASA y el crecimiento radicular se ve en las computadoras de las universidades.

Un factor aparte, pero que llamó mucho la atención sanjuanina son las leyes para cosechadores: ‘’Nos impactó el sistema de trabajo, ellos usan mucha mano de obra de afuera, indocumentados de México. Pero tienen un convenio y cuando es la época de cosecha se les permite trabajar por 3 meses, con permisos especiales’’, explicó Federico Martín. ‘’Y pueden ir con sus hijos, de 12 años para arriba, siempre que estén con sus padres, para que aprendan la cultura del trabajo, y siempre que sea temporada de vacaciones. Allá el ciclo lectivo está pensado en función de la temporada de trabajo’’, agregó Juan Manuel Raigón, del INTA.

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