22 de octubre de 2026 - 06:52

La crisis europea, el avance de la derecha y la diferencia entre Máximo Kirchner y Flávio Bolsonaro: el análisis de un experto sanjuanino

El historiador y analista internacional Eduardo Carelli vinculó las revueltas violentas en Europa con las dificultades del Estado de bienestar y los problemas de integración de los inmigrantes. Además, analizó las estrategias de la ultraizquierda, el escenario electoral brasileño y el lugar de Javier Milei ante Estados Unidos.

Las revueltas violentas en distintas ciudades europeas, las dificultades de los gobiernos para responder a las demandas sociales y el crecimiento electoral de la derecha conforman un escenario que también tiene implicancias para América Latina. Así lo planteó el historiador y analista internacional sanjuanino Eduardo Carelli. Vinculó la crisis europea con las disputas políticas en Brasil y Argentina.

Para Carelli, las manifestaciones registradas en Francia, España, Italia y Bélgica tienen causas diferentes, aunque comparten un contexto de conflictividad social. En el caso francés, consideró que las protestas dejaron al descubierto los problemas del Estado de bienestar para responder a las demandas económicas, garantizar la seguridad e integrar a los sectores inmigrantes.

“Las problemáticas pueden ser similares, pero no son las mismas en cada uno de los países”, aclaró en Radio Colón. Sobre Francia, advirtió que se trata de un fenómeno recurrente, que cada dos o tres años vuelve a expresarse con manifestaciones violentas.

El especialista también analizó las consecuencias políticas de esa crisis y planteó que el descontento social se convirtió en un terreno de disputa entre la derecha y la ultraizquierda. En ese marco, trazó una comparación entre Flávio Bolsonaro y Máximo Kirchner: sostuvo que el dirigente brasileño logró correrse hacia la centroderecha, mientras que el referente de La Cámpora continúa identificado con un espacio político más acotado.

Carelli explicó que las protestas francesas comenzaron con reclamos estudiantiles vinculados con la educación secundaria y luego sumaron a otros sectores sociales, como bomberos, trabajadores de la salud y grupos relacionados con los chalecos amarillos. La incorporación de jóvenes de familias inmigrantes, principalmente de origen magrebí y subsahariano, amplió la dimensión de las movilizaciones y, según su interpretación, contribuyó a su escalada violenta.

El historiador sostuvo que el conflicto terminó exponiendo dificultades estructurales del sistema francés. “Una de las cosas que mostró es la incapacidad del Estado de bienestar francés”, afirmó.

En su diagnóstico, el Estado no logra responder a demandas básicas en materia de salud, educación, seguridad e inserción laboral. “No puede dar respuesta a requisitorias mínimas”, remarcó.

El analista también puso el foco en las restricciones presupuestarias del gobierno de Emmanuel Macron. Recordó que Francia se había propuesto reducir el déficit fiscal en un punto del producto bruto interno, una meta que, según los números mencionados durante la entrevista, equivaldría a unos 50.000 millones de euros.

A esa situación se suman los cambios tecnológicos y las dificultades para sostener los niveles de gasto público. Carelli señaló que Francia tiene el mayor gasto social de Europa y formuló una comparación contundente: “El porcentual del gasto del PBI francés es superior en cuanto a gasto social al de la antigua Unión Soviética”.

Para el especialista, el desafío consiste en mantener un sistema de protección social de gran alcance mientras se acumulan demandas que el Estado no consigue resolver. Las protestas, desde esa perspectiva, no son solamente una reacción frente a medidas puntuales, sino también una expresión del desgaste de la capacidad estatal para responder a las necesidades de la población.

Otro de los ejes de la entrevista fue el vínculo entre las revueltas y las dificultades de integración de las comunidades inmigrantes, especialmente de origen musulmán.

Carelli consideró que la incorporación de esos grupos a las sociedades europeas no estuvo acompañada por mecanismos suficientes de integración laboral y social. En ese contexto, sostuvo que la inmigración tuvo un peso importante en la extensión y la violencia de las protestas francesas.

También mencionó situaciones en Inglaterra en las que, según su descripción, las autoridades terminan negociando cuestiones de seguridad con referentes religiosos de determinados barrios. A su entender, esos casos reflejan dificultades del Estado para garantizar su presencia y ejercer plenamente sus funciones.

Sin embargo, el historiador advirtió que muchos de los jóvenes involucrados en las protestas francesas son ciudadanos del país, aunque tengan antecedentes familiares vinculados con la inmigración. “Primero son franceses. Si el DNI es francés, son franceses”, afirmó.

La frase sintetiza uno de los puntos centrales de su análisis: la crisis no puede entenderse solamente como un problema migratorio, sino también como una dificultad del Estado para ofrecer empleo, contención y oportunidades a sectores que forman parte de la sociedad francesa.

Carelli cuestionó, además, que se reste importancia a las movilizaciones por la identidad de sus protagonistas. Según señaló, esos grupos también pueden canalizar el malestar de otros sectores sociales y convertir reclamos específicos en un conflicto político más amplio.

La derecha gana terreno y la ultraizquierda busca capitalizar las protestas

Para Carelli, el avance electoral de la derecha europea es una tendencia concreta. En Francia, mencionó a Marine Le Pen y Jordan Bardella como figuras con posibilidades de disputar la presidencia, de acuerdo con las proyecciones electorales que citó durante la entrevista.

Pero el analista también apuntó contra la estrategia de la ultraizquierda francesa y, en particular, contra Francia Insumisa, el espacio liderado por Jean-Luc Mélenchon.

Según su interpretación, dirigentes de ese movimiento participaron activamente de las movilizaciones y buscaron convertir el conflicto social en una oportunidad para ampliar su representación política.

“Es una estrategia política”, sostuvo Carelli al referirse a la participación de ese sector en las protestas violentas. Y agregó que, más allá de las diferencias que pueda haber con los métodos utilizados, considera que detrás de esas acciones existe un objetivo político definido.

El historiador explicó que la estrategia atribuida a Mélenchon apunta a debilitar a la centroizquierda y concentrar sus apoyos en torno a su propia candidatura. En el escenario electoral que describió, el dirigente de Francia Insumisa buscaba disputar el espacio de votantes de centroizquierda para construir una alternativa con mayor capacidad de enfrentar a la derecha.

Así, el conflicto europeo se desarrolla en dos planos: por un lado, la incapacidad de los gobiernos para resolver problemas económicos, sociales y de seguridad; por otro, la disputa entre fuerzas políticas que intentan capitalizar el descontento.

Brasil y el lugar de Milei en la relación con Estados Unidos

La entrevista también abordó las posibles consecuencias de las elecciones brasileñas para la posición internacional de Argentina.

Carelli consideró que una eventual victoria de la derecha en Brasil podría aumentar el peso de ese país en la relación con Estados Unidos. Sin embargo, advirtió que Washington históricamente procura evitar que un único actor concentre la hegemonía regional.

“Estados Unidos nunca deja que el líder regional mantenga su hegemonía de forma absoluta y siempre termina potenciando a segundos actores”, sostuvo.

Desde esa perspectiva, el analista consideró que Javier Milei podría conservar su lugar como interlocutor de Washington incluso si Brasil ganara protagonismo. Para fundamentar esa lectura, destacó la relación entre el presidente argentino y Donald Trump, así como el respaldo público que Milei le brindó durante la campaña electoral estadounidense.

Carelli planteó que el vínculo entre ambos mandatarios constituye un activo para la Argentina y que el país podría mantener una cuota de influencia en la región, aun frente a un eventual cambio en el equilibrio político latinoamericano.

Máximo Kirchner y Flávio Bolsonaro: la diferencia está en ampliar el electorado

Uno de los contrapuntos más marcados de la entrevista fue la comparación entre Máximo Kirchner y Flávio Bolsonaro. Para Carelli, la diferencia entre ambos está en la capacidad de construir una identidad política propia y sumar apoyos más allá de sus respectivos núcleos partidarios.

Sobre el dirigente brasileño, sostuvo que logró despegarse de las posiciones más extremas de su padre y ubicarse en un espacio de centroderecha. También señaló que la aparición de Renan Santos, a quien describió como un referente de la extrema derecha brasileña, contribuyó a que Flávio Bolsonaro fuera percibido como una figura más moderada.

“Flávio Bolsonaro rápidamente se despegó del padre, se ubicó como un candidato de centroderecha”, afirmó.

Según el historiador, ese reposicionamiento le permitió encontrar un lugar electoral que parecía improbable al comienzo de su campaña. Incluso destacó que el dirigente habría conseguido mejorar el desempeño electoral de su espacio en regiones como el Amazonas y el nordeste brasileño.

La lectura sobre Máximo Kirchner fue diferente. Carelli consideró que el referente de La Cámpora no consiguió salir del núcleo ideológico del kirchnerismo y que esa identificación limita sus posibilidades de atraer a otros sectores del electorado.

“Máximo Kirchner nunca pudo salirse de su figura de extremo”, sostuvo. Y agregó una definición sobre las consecuencias electorales de ese perfil: “Te convertís en una figura de nicho político”.

Para el especialista, una identidad ideológica muy marcada puede asegurar una base fiel de seguidores, pero también dificulta la construcción de una mayoría más amplia. Esa limitación, consideró, puede alcanzar tanto a Máximo Kirchner como a Cristina Fernández de Kirchner.

La comparación no se limita a las diferencias entre dos dirigentes, sino que apunta a dos estrategias políticas: mientras Carelli atribuyó a Flávio Bolsonaro una moderación que le permitió ampliar su espacio, consideró que Máximo Kirchner continúa atado a un núcleo que restringe su proyección electoral.

Las gestiones internacionales de Cristina Kirchner

En el tramo final de la entrevista, Carelli se refirió a la estrategia internacional de Cristina Fernández de Kirchner para cuestionar su condena y buscar una revisión de su situación judicial.

El historiador afirmó que la expresidenta cuenta con asesoramiento de abogados vinculados con el equipo de Lula y sostuvo que el mandatario brasileño respalda su estrategia internacional. No obstante, aclaró que no encuentra un antecedente histórico que permita anticipar con certeza el resultado de esas gestiones.

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