El Gobierno provincial tiene la ley que buscaba. La Cámara de Diputados de San Juan aprobó por amplia mayoría -23 a 12- la toma de créditos internacionales por 600 millones de dólares para el desarrollo de la obra pública. El gobernador Marcelo Orrego celebró ese mismo día en la Legislatura. Tomó por sorpresa a propios y extraños. Una movida que tiene un mensaje implícito que contiene un llamado de atención para el oficialismo y una advertencia para la oposición.
Un breve racconto. El lunes, el periodismo despertó con un mensaje del área de Comunicación del Gobierno provincia con la convocatoria a un anuncio del Gobernador. Nada más. En el escrito figuraban los nombres de los funcionarios a cargo de lo que se viene: el secretario General de la Gobernación, Emilio Achem, el ministro de Economía, Roberto Gutiérrez, y el ministro de Infraestructura, Fernando Perea. No hubo adelantos, trascendidos ni rumores. Sólo el mandatario y un grupo de dirigentes sabían el contenido del discurso. Ningún medio se apresuró a tirar el presunto "exclusivo" que luego tienen todos.
Orrego presentó el proyecto de ley para obtener autorización legislativa y salir en busca de financiamiento internacional destinado a obras viales, hídricas, sanitarias, de seguridad, salud y vivienda. Entre las iniciativas, de acuerdo a los dichos periodísticos, figuran mejoras en rutas nacionales y provinciales, inversiones en sistemas de riego, ampliación de redes de agua potable y cloacas, además de la construcción de más de 30 barrios y el otorgamiento de 1.000 créditos del IPV. El objetivo es tener el aval provincial y después nacional. De hecho, Gutiérrez y Perea viajaron a Buenos Aires el mismo día del OK en Diputados para la gestión.
La sesión del jueves, entonces, no sólo es un parteaguas en la economía de San Juan, sino en la dinámica política que inaguró. Los intendentes del Partido Justicialista acudieron al debate como una manera de vigilar a los diputados peronistas que igual iban a votar a favor de la iniciativa del Gobernador. El día anterior, en la previa, el oficialismo provincial ya había charlado con los legisladores justicialistas que podían levantar la mano y había garantizado la sanción de la ley. Estaba todo listo.
Los caciques del PJ de todas formas acudieron en una estrategia que todavía no puede interpretarse bien. ¿Salió bien o mal? La aparición de Orrego los opacó. Sobre todo porque cuando llegó, a excepción de algunos jefes comunales, el resto, como el pocitano Fabián Aballay, se retiraron. No estaban. Les valió críticas puertas adentro. "No bancaron la parada", dijeron. Otros, tuvieron una lectura un poco más optimista: "Buscaron estar juntos y observar, ellos estaban involucrados porque esas obras son para los departamentos". Sea como sea, ni el Chimbas de Fabián Gramajo, ni el Rawson de Munisaga acompañaron la movida peronista. Incluso el rawsino bancó la toma de créditos.
Ni hablar de la caza de brujas internas que desató el resultado de la votación. La Juventud Peronista lanzó una placa en redes sociales diciendo que no olvidan a los que traicionan. Epa. Pusieron las fotos de los diputados dialoguistas: Cabello, Aranda, Ortiz, Soler, Sánchez y Albagli. No coloraron a Castañeda. Zafó el calingastino. En el peronismo hay enojo porque Cabello, Soler y Albagli fueron al locro de Sergio Uñac en Pocito. El senador salió a despegarse a través de sus voceros: "No se entendió, era un mensaje para el uñaquismo no para los socios eventuales", dijeron sobre la foto de la comida en un camping. El tema es que, en el 2027, el PJ probablemente necesite a los que ahora tilda de traidores. Ya pasó en las legislativas nacionales del 2025.
El oficialismo provincial, en tanto, también recibió el mensaje de cambio de actitud del Gobernador. Desde el 2023 hasta ahora, Orrego hizo gala de la moderación y de la construcción política de forma casi exclusiva sobre la gestión. Pero ahora apareció de imprevisto. Ni siquiera sus colaboradores más cercanos estaban al tanto. El vicegobernador Fabián Martín se enteró en la sesión, cuando Usin le pasó el telefóno. Después de Orrego llegó la cúpula del Gobierno y los intendentes del oficialismo. El peronismo dijo, aunque suena un poco inversímil, "lo hicimos bajar al Gobernador". Por el contrario, Orrego ocupó el espacio y jugó fuerte. Copó la tribuna superior de la Legislatura. "Son otros tiempos de la política, mostrar más firmeza", resumió una fuente de contacto directo con el mandatario provincial. "Acá no es tan común, pero en Congreso, los integrantes del Ejecutivo van siempre que haya una votación importante", comparó.
En tanto, La Libertad Avanza sorprendió. ¿Por qué? Tuvo un punto de contradicción con la gestión de Javier Milei. El diputado libertario Fernando Patinella votó a favor de los créditos internacionales. Pero el Presidente de la Nación la eliminó de plano. Algunos no lo notaron. Pasó desapercibido. Pero ciertamente, Patinella tuvo un comportamiento distino al de Milei al darle la herramienta el Estado provincial para que profundice la obra pública.
¿Qué se puede esperar sobre los créditos por 600 millones de dólares? Hubo pocas precisiones. El ministro Gutiérrez aseguró que antes de fin de año San Juan tendrá el financiamiento. De manera que el 2027 arrancaría con una inyección de dinero en un sector castigado y con la intención de generar empleos. La idea es que se traduzca en una dinamización de la economía que decante también en el ánimo electoral de los sanjuaninos. Si bien no hay detalles sobre la operatoria, pueden inferirse a partir de los casos concretos de Chubut y Entre Ríos. La primera provincia consiguió 650 millones de dólares con la colocación de un bono bajo legislación de Nueva York con una tasa de 9,45% a 10 años y 3 de gracia, con el primer vencimiento en 2029. La segunda volvió al mercado internacional después de casi una década y colocó un bono por 300 millones de dólares con el objetivo de refinanciar vencimientos concentrados en el corto plazo y cancelar pasivos en pesos más costosos.