En medio del conflicto por la falta de financiamiento universitario, crece la preocupación de los padres de alumnos de los colegios preuniversitarios de la Universidad Nacional de San Juan: el Central Universitario, la Escuela de Comercio y la Escuela Industrial.
La reiteración de paros docentes motivó la organización de un colectivo de alrededor de 600 familias que busca visibilizar el impacto directo de las medidas de fuerza de los sindicatos en la trayectoria escolar de los estudiantes.
La madre de un estudiante preuniversitario, Verónica Figueroa, explicó que el posicionamiento de los padres no es contra el reclamo docente, sino contra sus consecuencias. “No estamos en contra del reclamo, sino entendemos que el reclamo es justo. En contra de que nuestros hijos no puedan tener su derecho a la educación”, dijo en Informadísimos, el programa del periodista Fernando Ortiz en Radio Colón.
Figueroa describió la complejidad del escenario y evitó señalar a un único responsable. “En esta historia hay distintos personajes que intervienen”, sostuvo, y enumeró a “los docentes, los chicos, los padres, el gremio, las autoridades de los institutos y las autoridades del rectorado”, además del protagonismo del Gobierno nacional, que no cumple con la Ley de Financiamiento Universitario.
En ese contexto, el objetivo del grupo es claro: “Queremos encontrar una pronta resolución”.
Uno de los principales cuestionamientos de los padres es la ausencia de respuestas institucionales claras de parte del rector de la UNSJ, Tadeo Berenguer. Según relató, “hasta el día de ayer -martes 7 de abril- no habíamos tenido una respuesta directa por parte de ninguna autoridad ni del Rectorado”.
Frente a ese escenario, avanzaron con presentaciones formales y contactos políticos. “Pudimos ubicar a varios diputados y senadores provinciales a nivel nacional”, indicó, y agregó que algunas respuestas comenzaron a llegar, entre ellas la de la diputada orreguista Nancy Picón, quien “iba a tratar de interferir a Nación” y que efectivamente habló con la ministra de Capital Humano, Sandra Petovello.
También hubo gestiones ante la Subsecretaría de Trabajo de la Provincia, que conduce Franco Marchese y que no tiene injerencia en las decisiones de los gremios de las universidades nacionales. “No hay un precedente de este tipo de acciones que podría llegar a implementar amparo o una conciliación obligatoria”, dijo Figueroa.
El núcleo del reclamo está en las consecuencias que los paros están generando en los estudiantes. Figueroa advirtió que “hay chicos desde primero al último año que están en condiciones de repitencia” y confirmó que “hay muchos que se han ido”.
El fenómeno ya se traduce en un éxodo hacia otras instituciones: “Se han trasladado a otros colegios técnicos o a otros colegios de la gestión privada o escuelas también de gestión estatal”.
A esto se suman dificultades para acreditar contenidos. “No habían podido alcanzar los contenidos, se llevaron tantas materias”, explicó, en relación a alumnos que no lograron regularizar su situación ni siquiera con mesas extraordinarias.
Pese a la tensión, el grupo de padres insiste en una salida consensuada. “La idea es poder trasladar este reclamo de una manera visible, pacífica, que los chicos tengan su derecho a la educación”, planteó.
En esa línea, propuso retomar instancias de diálogo que no afecten el dictado de clases: “Apelamos al diálogo… queremos encontrar un punto de acuerdo y trabajar en forma colaborativa”.
Incluso, remarcó el valor del rol docente: “Si un docente no está en clase, nadie puede transmitir ese conocimiento a los chicos”.