Los domingos, las reuniones familiares y de amigos están a la orden del día ¿Y qué mejor que sorprender a los seres queridos con una buena pasta casera? ¡No hay quien se le resista!
Los domingos, las reuniones familiares y de amigos están a la orden del día ¿Y qué mejor que sorprender a los seres queridos con una buena pasta casera? ¡No hay quien se le resista!
Según la chef sanjuanina Gabriela Noroña, si de estas ocasiones se habla, la lasaña es el plato indicado… Una como Dios manda precisa varios y buenos ingredientes, sí, pero es riquísima (sea que la hagan rellena de verduras, de ricota o de jamón y queso) y además, la especialista asegura que es muy fácil de hacer -¡con masa y todo!-, que rinde un montón y, lo mejor de todo, no falla nunca (¡Ah!, y claro que se puede hacer cualquier día de la semana, el domingo es solo una excusa).
‘Muchas veces le tienen un poco de miedo, pero la verdad es que en un abrir y cerrar de ojos se pueden hacer platos tremendos’, aseguró Gabriela a DIARIO DE CUYO. Pues entonces… ¡manos a la harina!
El término lasaña proviene del griego “lasanon”, que a su vez procede del latín “lasanum”, los cuales hacían referencia al recipiente donde se cocinaba este tipo de pasta en láminas
Para la masa:
Para la salsa boloñesa:
Para la salsa bechamel:
Para el relleno:
Para gratinar o espolvorear en la mesa:

Ahora sí, a prepararse para recibir los aplausos ¡Y buen provecho!
El origen de la lasaña se remonta al siglo I d.C. y fue Apicio, un gastrónomo romano y supuesto autor del libro de recetas en latín “De re coquianaria”, quien se refirió por primera vez a la receta de la lasaña, aunque no era exactamente como la conocemos ahora. Describió un plato formado por láminas finas de pasta, rellenas de carne y cocinadas al horno que denominó “lagana”.
No obstante, el filósofo romano Cicerón ya mencionaba su pasión por el “Lagum”, un plato muy similar elaborado a partir de tiras largas de pasta. En la Edad Media numerosos escritores también hicieron referencia a la lasaña en sus obras.
Sin embargo, todo parece indicar que el origen de la lasaña tal y como la conocemos en la actualidad data de 1316.
Cuando los ingleses se auto-adjudicaron el plato en un diario londinense, indicando que la primera mención documentada de la lasaña fue en un libro de recetas de 1390 dedicado al monarca Ricardo II, las autoridades italianas aportaron evidencia de que la auténtica creadora de la lasaña fue Maria Borgogno, quien en 1316 ya elaboraba su propia receta, muy parecida a la que conocemos hoy.
La lasaña, en origen, incluía capas alternadas de pasta y queso, según la describió Francesco Zambrini en el “Libro di Cucina” en 1863. La receta original se enriqueció con la inclusión del tomate en la cultura gastronómica popular. De hecho, la primera receta de lasaña con tomate data de 1881, que apareció en el libro “Principe dei cuochi o la vera cucina napolitana”, de Francesco Palma (Fuente: lacocinera.es)