La vida que pende de hilos
Aprendió a bordar viendo a su mamá. Lo especializó cuando estudió Artes Visuales en la UNSJ, cursando una materia que vinculaba lo artístico con el mundo textil. Y un buen día decidió que en sus manos estaba la posibilidad de unir ambas pasiones: así nacieron sus primeros cuadros bordados y su necesidad de transmitir lo que siente por medio de las puntadas que, de tan reales, parecen pintadas. El próximo sábado dará un taller gratuito para multiplicar su pasión.