En Argentina las superbacterias ya provocan unas 28.000 muertes anuales, lo que equivale a tres fallecidos por hora, según datos oficiales y especialistas. La resistencia a los antimicrobianos convierte infecciones intrahospitalarias en casos complejos de tratar, y apuntan al abuso de antibióticos y la automedicación como causas prevenibles y evitables.
El frente en las unidades de terapia intensiva en Argentina
En las terapias intensivas se concentra buena parte del problema: gérmenes ambientales que adquieren mecanismos para neutralizar fármacos, sobre todo enterobacterias productoras de carbapenemasas.
El infectólogo Eduardo López advirtió: “La multirresistencia en Argentina tiene un impacto importante y creciente. En los hospitales tenemos gérmenes, sobre todo enterobacterias, que producen enzimas llamadas carbapenemasas” y complican tratamientos.
Las infecciones por estos patógenos suelen evolucionar rápido: cuando ingresan a la sangre pueden provocar falla multiorgánica.
López advirtió que no afectan a la población general: “No ataca a todos, sino sería una catástrofe. Ataca a los pacientes inmunodeprimidos en terapia intensiva o a los que tienen colocado un catéter”, explicó claramente.
Un relevamiento de la Sociedad Argentina de Infectología junto al ANLIS Malbrán, realizado en 35 hospitales, reveló que el 50% de los pacientes en cuidados intensivos con infecciones severas fallecen por gérmenes multirresistentes. En total, las cifras nacionales alcanzan las 28.000 muertes por año, unas tres por hora en promedio y con crecimiento sostenido.
Alerta en Argentina: vacunas, vigilancia y nuevos fármacos
ANMAT autorizó una combinación intrahospitalaria para gramnegativas multirresistentes, incluidas productoras de metalo-β-lactamasas. López explicó: “Es una asociación entre un antibiótico con buena actividad y un inhibidor de enzimas que evita que la bacteria inactive la droga. Podría tener muy buen efecto frente a cepas hiperresistentes, como la New Delhi, que hoy resisten a casi todo”.
Cuando los fármacos modernos no están accesibles, los médicos recurren a combinaciones de ‘rescate’ con mayor toxicidad y peor pronóstico. Fernando Pasteran, del ANLIS Malbrán, señaló que esas alternativas resultan menos efectivas y aumentan la complejidad terapéutica, una señal de la presión que generan las superbacterias en el sistema sanitario.