La comunidad de Villa Mercedes, en el norte de Jáchal, atraviesa días de profunda emoción y tristeza ante el inminente cierre definitivo de uno de sus edificios más emblemáticos: la parroquia Nuestra Señora de las Mercedes.
La comunidad religiosa iniciará el desalojo total del templo antes de su demolición, luego de que informes técnicos confirmaran daños estructurales irreversibles.
La comunidad de Villa Mercedes, en el norte de Jáchal, atraviesa días de profunda emoción y tristeza ante el inminente cierre definitivo de uno de sus edificios más emblemáticos: la parroquia Nuestra Señora de las Mercedes.
La noticia fue confirmada por la propia parroquia a través de un flyer difundido en las últimas horas, donde se informó que el próximo 30 de mayo comenzará el operativo de traslado de todos los elementos religiosos, históricos y mobiliarios que permanecen dentro del templo, como paso previo a su demolición.
La decisión de avanzar con el derrumbe del edificio llegó luego de múltiples informes técnicos elaborados por distintos organismos especializados, entre ellos la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de San Juan, el Ministerio de Infraestructura provincial, el INPRES y la Secretaría de Infraestructura de la Municipalidad de Jáchal. Todos los estudios coincidieron en el mismo diagnóstico: la estructura presenta daños irreversibles tanto en los cimientos como en sectores fundamentales del edificio, lo que imposibilita su recuperación.
El sacerdote Gustavo Vaca confirmó que ya comenzaron los trabajos previos para desocupar completamente el templo. “Hace unos días nos dispusimos, junto con el grupo de matrimonios cursillistas y el Consejo de Asuntos Económicos de la parroquia, al desalojo total del templo”, expresó. Según explicó el sacerdote, las pertenencias serán resguardadas principalmente en las capillas Nuestra Señora de Andacollo de Tamberías y San Isidro Labrador, dos espacios con capacidad suficiente para conservar los elementos históricos de la parroquia.
Vaca remarcó además el enorme valor sentimental y patrimonial que poseen muchos de los objetos que deberán ser preservados. “La comunidad de Villa Mercedes tiene muchísima capacidad instalada en mobiliario, reliquias y antigüedades. Hay que resguardarlas muy bien e inventariarlas”, manifestó.
El sacerdote también adelantó que se buscará dejar un importante registro histórico y audiovisual de este momento. “Es un templo que no vamos a volver a ver nunca más. Merece un gran archivo fotográfico y documental porque forma parte de la historia sensible de nuestra fe”, expresó con emoción.
Sobre el inicio de los trabajos, el sacerdote consideró que las vacaciones de invierno podrían ser el momento más adecuado para comenzar con la demolición, debido a cuestiones de seguridad y organización del tránsito en la zona.