Según un reciente informe del Centro de Investigaciones Sociales de la UADE, el conjunto mínimo de gastos mensuales necesario para vivir en forma autónoma —conocido como la canasta de emancipación— ascendió a $1.321.651.
Según un estudio nacional independizarse se convirtió en un verdadero desafío económico en el país, cómo es el panorama en San Juan.
Según un reciente informe del Centro de Investigaciones Sociales de la UADE, el conjunto mínimo de gastos mensuales necesario para vivir en forma autónoma —conocido como la canasta de emancipación— ascendió a $1.321.651.
El dato desnuda una realidad alarmante: el piso de gastos necesarios para un hogar unipersonal supera en un 47% al salario promedio que percibe un joven, estimado en unos $900.000. Esta brecha profundiza la tendencia a postergar la salida del hogar familiar en todo el territorio nacional y se replica con fuerza en el mercado inmobiliario cuyano.
De acuerdo con el relevamiento, que combina datos de mercado inmobiliario y estimaciones oficiales, el presupuesto indispensable para sostener un hogar unipersonal se divide en tres grandes pilares:
Alquiler: Demanda un promedio nacional de $623.726 mensuales, siendo el rubro más pesado y el principal obstáculo debido a los requisitos de ingreso.
Servicios e impuestos: Las facturas de expensas, luz, gas, agua e internet trepan hasta los $370.512.
Canasta básica de consumo personal: Destinada a alimentación, productos de higiene, limpieza y movilidad, calculada en unos $327.413.
La realidad que describe el informe nacional encuentra un correlato directo en San Juan. En el ámbito local, referentes del sector inmobiliario y de inquilinos advierten que ingresar por primera vez a un departamento en el Gran San Juan ya demanda reunir más de un millón de pesos solo en gastos iniciales (mes de adelanto, depósito en garantía y honorarios profesionales).
A esto se le suma el peso creciente de las tarifas públicas y municipales: de acuerdo con estimaciones del mercado inmobiliario sanjuanino, el mantenimiento de servicios básicos (como luz, gas y tasas de OSSE o municipales) puede insumir fácilmente una porción considerable del ingreso mensual de un inquilino, obligando a muchos jóvenes a replantear sus zonas de búsqueda o a resignar metros cuadrados.
Ante este escenario adverso, las estadísticas habitacionales reflejan que el 44% de los jóvenes continúa viviendo con sus padres por razones estrictamente económicas. Muy por detrás se ubican aquellos que lograron independizarse solos (26%) o los que optan por compartir vivienda con amigos para achicar costos (21%).