La investigación por el grave daño ambiental provocado en la Pampa del Leoncito sumó nuevos datos que permiten avanzar sobre los responsables del ingreso de una camioneta 4x4 a una zona donde la circulación vehicular estaba restringida. Según los datos del registro automotor y la información reunida en la causa, la propietaria registral del vehículo es María del Carmen Valerio Barroso mientras que quien conducía al momento del incidente fue identificado como Agustín Añó, según informaron fuentes del caso, un médico mendocino.
La Toyota 4x2 ingresó aproximadamente 1,5 kilómetros hacia el interior de la Pampa del Leoncito, quedó atascada sobre la superficie y obligó a realizar distintas maniobras para intentar sacarla. El paso del vehículo provocó profundas marcas sobre el terreno, algunas de ellas de hasta 25 centímetros de profundidad.
De acuerdo con los datos del registro vehicular incorporados a la investigación, Valerio Barroso figura como titular de la Toyota 4x2 involucrada en el episodio y tiene domicilio en Godoy Cruz, Mendoza. Sin embargo, las mismas fuentes aclararon que la mujer no se encontraba en el lugar al momento del incidente. La información reunida hasta ahora apunta a que eran dos hombres quienes se encontraban con la camioneta cuando quedó atrapada en la Pampa del Leoncito.
Uno de ellos ya fue identificado. Se trata de Agustín Añó, según informaron fuentes del caso, un médico mendocino de 46 años, a quien las autoridades ubican como la persona que conducía el vehículo cuando se produjo el ingreso y posterior atasco.
La camioneta quedó atrapada y dejó profundas huellas
El episodio había sido advertido luego de que una camioneta ingresara en un sector de la Pampa del Leoncito que se encontraba especialmente vulnerable por las condiciones del terreno. La zona había sido afectada por lluvias y acumulación de humedad, motivo por el cual se había restringido temporalmente el ingreso para evitar daños sobre la superficie.
Según los antecedentes relevados en el lugar, el vehículo avanzó cerca de 1,5 kilómetros y finalmente quedó encajado. Para intentar retirarlo se realizaron maniobras que terminaron multiplicando las marcas sobre el terreno.
Incluso, de acuerdo con el relevamiento realizado posteriormente, se observaron huellas de aproximadamente 25 centímetros de profundidad, una dimensión que generó preocupación entre las autoridades por el tiempo que podría demandar la recuperación natural del área.