Hay amistades que se eligen una vez y se sostienen para siempre. La de Antonella Pereira y Gimena Molina nació cuando ambas tenían 15 años, en los pasillos de la secundaria, y nunca se detuvo. Cada una siguió su camino al terminar la escuela, pero el vínculo permaneció intacto. Hoy, a los 26, ese lazo se volvió algo todavía más fuerte: dos mamás primerizas que se acompañan en la crianza y que, entre risas, juegos y pegamento, levantaron juntas un emprendimiento familiar.
Todo sucedió casi al mismo tiempo. Hace casi dos años, Gimena quedó embarazada y, apenas dos meses después, Antonella recibió la misma noticia. “Fue muy loco”, recuerdan. Compartieron cada etapa de la espera, los miedos y las ilusiones, y se convirtieron en el sostén una de la otra. Así llegaron Constanza, la hija de Gimena, y Amparo, la hija de Antonella, dos nenas que crecen casi como hermanas.
La idea de trabajar juntas apareció de forma natural. Antonella lleva cerca de diez años en el rubro de la sublimación y el diseño gráfico, mientras que Gimena estudia para ser maestra jardinera, por lo que ambas tienen una gran habilidad para las manualidades. Cuando se acercó el primer cumpleaños de Constanza, decidieron armar ellas mismas toda la decoración. El resultado las sorprendió: quedó tan lindo que se preguntaron por qué no convertirlo en un proyecto. Después llegó el cumpleaños de Amparo, con vasos personalizados, mochilitas y todo tipo de detalles. Los invitados quedaron encantados y el boca en boca hizo el resto. Antonella armó la página "Entre Pequeñas" y, según cuentan, “mucha gente ha confiado en nosotras”.
Pero detrás del negocio hay una historia que se parece a la de muchas mujeres. Entre el trabajo, la facultad y el día a día de la crianza, se organizan para encontrarse al menos dos veces por semana, ya sea en la casa de Antonella, donde están las impresoras, las computadoras y las máquinas de sublimación, o en la de Gimena. Y lo hacen siempre con sus hijas cerca. “Son nuestro motor”, dicen. Mientras las nenas juegan juntas, ellas trabajan, se ríen y se relajan, sabiendo que las tienen a la vista todo el tiempo.
Antonella junto a Amparo y Gimena con Constanza.
Para ambas, el emprendimiento es mucho más que un ingreso económico. “Lo tomamos como un cable a tierra”, cuentan. La maternidad, reconocen, es hermosa pero también muy demandante, y esos encuentros se transformaron en un respiro: un espacio para contarse cómo fue la semana, compartir las preocupaciones sobre sus hijas y sentirse comprendidas. “No es lo mismo tener una compañera que no es mamá”, destacan, convencidas de que mirar la maternidad con los mismos ojos les da una contención única.
También hablan de una realidad que conocen de cerca: conseguir trabajo es difícil y, para una mamá con horarios limitados, lo es aún más. Por eso, para muchas, emprender deja de ser una opción y se vuelve una necesidad. En su caso, además, es una pasión. “Somos muy inquietas y nunca nos quedamos en el mismo lugar. El objetivo es progresar, juntas”, aseguran.
Gimena junto a Constanza y Antonella con Amparo.
Esa energía se traduce en propuestas originales. Lejos de las clásicas bolsitas de papel, ellas buscan cosas novedosas, como centros de mesa que llamen la atención, y lo hacen cuidando el bolsillo de las familias. “Sabemos que armar un cumpleaños no es nada barato”, explican. Se ponen en el lugar de la mamá y del papá que quieren darle a su hijo la mejor fiesta, porque ellas mismas son “embelequeras”, como dicen con cariño, sobre todo siendo primerizas.
Ahí está, tal vez, el secreto de su trabajo: entienden esa mirada especial que tiene una madre, la de cuidar cada detalle que quizás otros no ven, pero que para un hijo lo hace todo más especial. “Tratamos de que el cliente sienta que estamos de su lado”, resumen.
En este Día de las Madres, la historia de Antonella y Gimena recuerda que maternar también puede ser compartir, acompañarse y animarse a crear. Entre cumpleaños, risas de nenas y mucho trabajo, estas dos amigas demuestran que cuando la maternidad se vive en compañía, todo se multiplica: el cariño, las ganas y los sueños.