5 de septiembre de 2026 - 19:18

El Chango Huaqueño regresó a la tierra que lo vio nacer: emotivo homenaje y eterno descando en Huaco

Este sábado 5 de septiembre, los restos del Chango Huaqueño fueron alojados en el cementerio de Huaco, departamento Jáchal.

En una jornada cargada de profunda emoción, la comunidad de Huaco, en el departamento Jáchal, abrió sus brazos para recibir los restos de Horacio Villafañe, recordado por todos simplemente como el Chango Huaqueño. El célebre artista, cuya voz y temperamento calaron hondo en la cultura tradicionalista, ya descansa de manera definitiva en el suelo que inspiró su camino y moldeó su identidad.

El cementerio local fue el escenario de un encuentro histórico donde el dolor por la ausencia física se transformó en gratitud colectiva. Familiares, vecinos, referentes de la cultura y admiradores de la región se concentraron en un sector especialmente acondicionado para albergar sus restos. La atmósfera, dominada por el respeto y el afecto, dio cuenta del lugar de privilegio que Villafañe ocupa en el corazón de su pueblo.

El valor del patrimonio de Huaco

Durante la ceremonia institucional y litúrgica, el intendente del departamento Jáchal, Matías Espejo, ofreció unas palabras enfocadas en el valor simbiótico entre el artista y su cuna natal. En su discurso, Espejo subrayó la urgente necesidad de preservar el patrimonio intangible de la región, destacando que referentes como el Chango no sólo representan el pasado, sino el cimiento sobre el cual se edifica la identidad cultural de Huaco y de todo el departamento.

Uno de los momentos de mayor solemnidad se vivió durante el descubrimiento de la placa conmemorativa. Con este gesto formal, la comunidad dejó plasmado un testimonio permanente que inmortaliza el día en que el folclorista retornó a su origen, sellando una deuda de afecto y reconocimiento institucional.

Música para honrar al Chango Huaqueño

Fiel a las raíces del homenajeado, el acto formal mutó de manera natural en un encuentro musiquero. Artistas locales, músicos invitados y los propios vecinos unieron sus voces para regalarle una última serenata. Las guitarras y las gargantas apretadas resonaron con particular fuerza al interpretar “Vallecito de Huaco”, la obra cumbre que sintetiza el amor entrañable por esa porción de la geografía sanjuanina. Entre acordes y coplas, la música actuó como el puente perfecto para acompañar el descanso eterno de quien supo cantarle a su tierra con auténtico fervor.

El Chango Huaqueño ha vuelto a casa. Rodeado por el paisaje que moldeó su arte, el cariño incondicional de su gente y las canciones que ya pertenecen al cancionero popular, su figura trasciende el paso del tiempo y se consolida como un faro inamovible de la tradición jachallera.

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