Después de más de tres décadas sin agua en superficie, el Dique Bello, uno de los espacios naturales con mayor valor histórico y ambiental de Rawson, podría recuperar durante el verano una de sus postales más icónica, como es la laguna natural. La posibilidad genera expectativas en el municipio, luego de que un informe técnico señalara que existe una alta probabilidad de que vuelva a formarse un espejo de agua en el lugar.
El regreso del agua superficial a la zona está vinculada a distintos factores climáticos e hídricos, entre ellos las lluvias asociadas al fenómeno de El Niño, la recarga de los acuíferos y el aporte de los canales de riego. Así lo explicó Diego Giménez, coordinador de Turismo de la Municipalidad de Rawson, en diálogo con DIARIO DE CUYO. "Hay una alta probabilidad de tener agua en superficie. Hemos pedido un informe y nos indica que existe esa posibilidad", señaló el funcionario.
Según detalló, el Dique Bello forma parte de una unidad vinculada al río San Juan, pero su abastecimiento depende principalmente de las napas subterráneas y de los drenajes de los canales de riego. En ese sentido, explicó que, si se libera agua del río y se produce una recarga de los acuíferos, a lo que se sumen las precipitaciones y el aporte de los canales de riego, podrían darse las condiciones necesarias para que durante el verano vuelva a aparecer agua en la superficie.
"Hay probabilidad de que pueda tener agua durante el verano. Tenemos toda la esperanza y esperamos que la naturaleza ayude y colabore para que esto pueda convertirse en una realidad", expresó.
La posibilidad tiene un significado especial para quienes conocieron el lugar en sus años de esplendor. Durante buena parte del siglo XX, el Dique Bello fue uno de los principales puntos recreativos de San Juan. Sus aguas fueron escenario de competencias de esquí acuático, navegación, pesca y otras actividades que lo convirtieron en un sitio de referencia para los deportes náuticos, previo a la construcción del Dique de Ullum.
Sin embargo, con el paso del tiempo, el espejo de agua desapareció y el predio quedó prácticamente abandonado durante más de 30 años. Aunque hoy no tiene agua en superficie, conserva su condición de humedal natural, con una importante riqueza ambiental y vestigios de su pasado.
De un espacio abandonado a un paseo natural e histórico
La recuperación del Dique Bello es uno de los objetivos que se propuso la gestión municipal de Carlos Munisaga, con la intención de convertirlo en un nuevo atractivo turístico de Rawson. Para ello, se trabajó en su puesta en valor, la limpieza del predio y la creación de un recorrido que permita conocer tanto su biodiversidad como su historia.
El sendero interpretativo denominado "El Humedal" propone un recorrido de 500 metros, con cartelería informativa sobre las especies de flora y fauna que habitan el sector. El circuito llega hasta el antiguo paredón, donde permanecen las rampas del embarcadero utilizadas cuando el dique tenía agua.
"El Dique Bello siempre fue una laguna natural. En un momento se construyó un paredón y, cuando dejó de funcionar como dique, quedó abandonado. Hoy, además de su valor de conservación y preservación de la naturaleza, tiene un gran valor histórico”, remarcó Giménez.
El recorrido permite observar el sector donde funcionaba el antiguo camping y el Club de Caza y Pesca. A pocos metros, en la casa de Elsa Agüero, un puesto tradicional de la zona, se conserva un bote que navegaba en la época en que el embalse tenía agua. Allí también hay una carreta y un quincho donde los visitantes pueden descansar y pasar el rato.
Qué pasaría si vuelve el agua al Dique Bello
La eventual recuperación del espejo de agua sumaría una nueva posibilidad recreativa y paisajística a un espacio que actualmente está orientado al turismo de naturaleza y la educación ambiental.
De concretarse, el municipio imagina un entorno tranquilo, ideal para la observación de aves y la fotografía, con la posibilidad de contemplar distintas especies sobre el agua. No se trata de recuperar el antiguo dique como espacio de deportes náuticos o para bañarse, sino de sumar un atractivo ambiental a un humedal que ya tiene valor por sí mismo.
Mientras tanto, desde el municipio indicaron que se trabaja en el mantenimiento de las acequias y los canales que desembocan en la zona, además de las tareas habituales de limpieza del sendero. Estas acciones resultan importantes para favorecer las condiciones de recarga hídrica y conservar el espacio.
Así, mientras se espera que las condiciones climáticas e hídricas acompañen, el histórico humedal se prepara para el verano con una expectativa especial. Volver a registrar agua en su superficie sería más que histórico.