El médico que acondicionó un consultorio sobre ruedas para llevar salud a zonas alejadas de su departamento
Gerardo Carelli Secchi ya encabezó el primer operativo sanitario en una zona alejada de Sarmiento. Hubo controles, diagnósticos y hasta la atención de una urgencia. La historia de un proyecto que nace desde lo personal y busca acercar la salud a cada rincón.
En el centro, Gerardo Carelli. A sus lados, los doctores Mauro Carelli y Antonela Hidalgo.
El tráiler blanco está estacionado en medio de una placita, rodeado de casas modestas y árboles que apenas cortan el viento. No hay carteles ni estructuras formales, pero desde temprano la gente empieza a acercarse. Algunos llegan caminando, otros en bicicleta. Saben que hoy llega el médico solidario.
Adentro, el espacio es reducido pero funcional. Una camilla, un escritorio, tensiómetros, balanzas, papeles. Todo listo. Afuera, el movimiento crece. Adentro, la atención no se detiene.
El doctor Gerardo Carelli, de 43 años, recibe a cada paciente con una mezcla de cercanía y precisión. Médico Clínico, especialista en Medicina Interna y Diabetología, egresado de la Universidad Nacional de Córdoba, escucha, pregunta, revisa. La escena se repite una y otra vez. En pocas horas, ya son más de 50 las personas atendidas en Colonia Fiscal Norte, una zona alejada del departamento Sarmiento donde el acceso a la salud suele ser limitado.
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Su mirada sobre la medicina también se construyó en el día a día. Carelli trabaja en el Hospital Dr. Ventura Lloveras, en Media Agua, y también en su clínica privada, espacios donde fue detectando un patrón que lo marcó. “Notaba que los pacientes llegaban tarde a tratar sus enfermedades, por ejemplo con diabetes avanzadas o pacientes hipertensos no diagnosticados”, cuenta. Esa observación, repetida una y otra vez, terminó siendo el punto de partida de esta iniciativa.
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"Por eso decidí buscar una forma para poder llegar a esas personas antes. Hay muchas patologías que se pueden detectar a tiempo si uno llega con anterioridad. La prevención es clave”, sigue, mientras completa una ficha. Ese es el eje de todo lo que ocurre en ese lugar.
A lo largo de la jornada, varios pacientes reciben un diagnóstico que no esperaban. Algunos descubren que tienen diabetes, otros hipertensión. Para muchos, es el primer control en años.
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El operativo no lo hace solo. A su lado está su hermano, Mauro Carelli, pediatra, que se encarga de atender a los más chicos. “Es importante venir a estos lugares porque muchas veces los controles no se hacen por distancia o por falta de recursos. Acá podemos detectar a tiempo y acompañar”, explica mientras revisa a un niño.
También participa la médica Antonela Hidalgo, residente de Pediatría, que acompaña a las familias durante toda la mañana. “Nos encontramos con muchos chicos que nunca habían tenido un control completo. Poder hacerlo acá, cerca de sus casas y de forma gratuita, es una motivación muy grande para mí”, cuenta.
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La jornada tiene momentos imprevistos. En un momento llega un joven con una lesión tras una caída de caballo. La escena rompe la rutina de controles y diagnósticos. El equipo actúa rápido, evalúa la situación y brinda la primera atención. En ese instante, el consultorio móvil deja de ser solo una herramienta preventiva para convertirse también en una respuesta inmediata.
Afuera, vecinos colaboran con la organización. Javier Rojas, más conocido como "Rojitas" es uno de los referentes de la zona y no se despega del lugar. “Esto es muy importante para nosotros. Hay gente que no tiene cómo trasladarse y esto les resuelve un problema grande”, dice. A su lado, Lorenzo "Coco" Carmona asiente: “Que vengan hasta acá es fundamental. No es común que pase”.
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Detrás del operativo hay también una historia personal. El consultorio móvil no es solo una herramienta de trabajo: es un proyecto que Carelli decidió impulsar a partir de una experiencia íntima. Con un dinero que recibió tras la muerte de su madre, compró en Córdoba la casilla que hoy recorre Sarmiento. La adaptó, la equipó y la convirtió en este espacio de atención itinerante.
“Esto también tiene que ver con una forma de devolver. Quería darle un sentido a algo que me había dejado mi mamá. Ella siempre fue muy colaboradora, muy solidaria. Era odontóloga, siempre daba charlas en las escuelas, siempre ayudaba a las comunidades. Entonces decidí encarar este proyecto”, comenta, emocionado.
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Carelli no está solo en ese camino. Su pareja, Fernanda, y sus cuatro hijos —Santino, Francesco, Sofía y Julieta— forman parte de su vida cotidiana y acompañan, de distintas maneras, este proyecto que integra profesión, vocación y una fuerte carga personal. El consultorio móvil es, en ese sentido y según sus palabras, una extensión de su forma de entender la medicina: cercana, territorial, presente.
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La jornada avanza y la fila de pacientes no se acorta. Algunos esperan sentados, otros conversan. Todos saben que ese día hay algo distinto: la salud llegó hasta ellos.
Antes de que caiga la tarde, el equipo empieza a ordenar los últimos elementos. El tráiler se prepara para partir, pero la sensación que queda no es de cierre, sino de continuidad. “Vamos a seguir recorriendo cada rincón”, concluye Carelli.