El peregrinar de los promesantes durante la madrugada de este Viernes Santo fue más complicado por la oscuridad. La Senda del Peregrino se convirtió en una ‘boca de lobo’ debido a que las nubes ocultaron la Luna, sumado a que este camino no está iluminado. Varios sufrieron traumatismos por caídas cuando se dirigían al oratorio de la Difunta Correa.
La oscuridad fue un factor de riesgo para los promesantes que este Viernes Santo peregrinaron hasta la Difunta Correa.
Los peregrinos marcharon con mayor lentitud que otros años por la Senda del Peregrino rumbo a la Difunta Correa. Y no sólo por el cansancio. Cada tanto tuvieron que parar al costado del camino para evitar ser atropellados por los promesantes que circulaban en bicicleta, tanto por los que iban rumbo al oratorio como por los que emprendieron la vuelta.
Con silbidos o gritos de ‘cuidado’, los ciclistas que circulaban por la Senda del Peregrino anunciaban su paso. Es que debido a la oscuridad no veían si de frente venía algún promesante caminando. En algunas ocasiones tuvieron que frenar de golpe para evitar atropellar a alguien. Incluso varios circulaban con la linterna de sus celulares encendida para prevenir algún siniestro.
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Los ciclistas que circulaban por la Senda del Peregrino resultaron un peligro para los peregrinos ante la falta de luz.
Otros tantos ciclistas decidieron circular directamente por la ruta para beneficiarse con la luz de los vehículos que circulaban por la misma. Aunque el peligro era mayor. ‘No se ve nada. Por la Senda del Peregrino casi atropellé a unos chicos que venían caminando por eso decidí circular por la ruta, aunque los autos me pasan raspando’, dijo Luis Mercado que fue a la Difunta Correa con un grupo de amigos.
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Ni las luces de los vehículos que circulaban por la Ruta 141 sirvieron para romper la oscuridad.
‘Vamos con el corazón en la boca, con miedo que en algún momento nos atropellen con las bicicletas. Este año, lo que las nubes taparon la Luna, la verdad que no se ve nada. Creo que es necesario que iluminen la Senda del Peregrino para que todos circulen más seguros’, dijo María Ponce que peregrinó a la difunta junto a su familia.
En tanto que Mónica Agüero, del Centro de Salud de Vallecito, dijo que durante la madrugada atendieron a varios promesantes que sufrieron traumatismos debido a las caídas provocadas por la oscuridad. ‘Tuvimos que derivar a varios chicos por traumatismos más graves. También atendimos a varios con deshidratación e hipertensión’, dijo Agüero.
Los promesantes nocturnos de la Difunta Correa
La salud fue el principal motivo de las promesas de los peregrinos que decidieron la noche para caminar hasta el oratorio de la Difunta Correa.
Por la salud de la madre
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María José Luna (izquierda) peregrinó hasta la Difunta Correa por la salud de su madre.
María José Luna decidió, por segundo año consecutivo, peregrinar hasta la Difunta Correa para agradecerle por haber ‘bendecido’ a su mamá para que lograra vencer el cáncer. Junto a su hermana, emprendió la caminata a las 12,30 de la noche, desde Caucete, para caminar con calma y llegar ‘lo más entera posible’ a destino.
Por la salud de su abuela
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Santiago Rivero peregrinó por la salud de su abuela.
Santiago Rivero por primera vez peregrinó hasta la Difunta Correa. Lo hizo para agradecerle por la salud de su ‘persona favorita’: su abuela. ‘Mi abuela estuvo internada y bastante complicada de salud, por eso le pedí a la difuntita que la ayudara para que se mejore. Y me cumplió el pedido. Ahora yo le estoy cumpliendo la promesa que le hice, junto a mi novia’, dijo el joven.
Por la salud de su hijo
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Oscar Balmaceda y Margarita Olivares peregrinaron por la salud de su hijo.
Oscar Balmaceda y Margarita Olivares, de Capital, también es la primera vez que peregrinan hasta la Difunta Correa. Y por un motivo que merece tal sacrificio. ‘Venimos a cumplir la promesa que le hicimos a la difuntita por mi hijo que estuvo bastante complicado de salud. La verdad que es bastante sacrificado, sobre todo en las cuestas donde hay que esforzarse más. Pero por mi hijo somos capaces de todo’, dijo la mujer.
Por la salud de su madre
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Ludmila Luna también peregrinó por la salud de su madre.
Ludmila Luna, de Chimbas, hace 3 años que peregrina hasta la Difunta Correa para agradecerle por haber escuchado sus súplicas y ayudado a que su madre supere el cáncer. Dijo que ella comenzó a peregrinar desde Caucete, mientras que sus hermanos lo hicieron desde Chimbas. ‘Creo que llevan 18 horas caminando, realmente es un sacrificio, pero no nos importa. Estamos muy agradecidos con la Difunta por la salud de mi mamá. Vamos a seguir peregrinando hasta que las piernas nos digan basta’, dijo la joven.
Por la propia salud
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Luis Enrique peregrinó para pedirle salud a la Difunta Correa.
Luis Enrique hace 22 años que peregrina hasta el oratorio de la Difunta Correa para cumplir promesas que le hizo por diferentes razones o para agradecer algún ‘milagro’ recibido. Pero esta vez, lo hizo para pedirle por su propia salud, junto Agostina Ruíz, su pareja. ‘Los médicos no descubren aún que tengo en la cabeza. La tengo lastimada y con pus y no saben cuál es la causa. Por eso vine este año a pedirle a la difuntita que me ayude a salir de esto’, dijo Luis.