2 de octubre de 2026 - 14:02

La sostenibilidad como plan estratégico de negocio y las tendencias ASG para volver a las empresas sanjuaninas competitivas

El licenciado Federico Zárate, director ejecutivo de IARSE, compartió en el marco de las jornadas nacionales que se están llevando a cabo en el CPCE una charla sobre la evolución global ASG y el rol del profesional en la transformación organizacional.

En el marco de las 9° Jornadas Nacionales de Sostenibilidad y las primeras Jornadas Nacionales de Ética y Compliance, un evento organizado por el Consejo Profesional de Ciencias Económicas (CPCE) que cuenta con el apoyo de DIARIO DE CUYO, el licenciado Federico Zárate, director ejecutivo del Instituto Argentino de Responsabilidad Social y Sostenibilidad (IARSE), una institución referente en sostenibilidad en Argentina y en Latinoamérica, compartió con los presentes una charla denominada: “Evolución global ASG y Rol del profesional en transformación organización”, donde abordó la importancia de la sostentabilidad y se hizo foco en las tendencias ambientales, sociales y de gobernanza.

Durante su exposición, Zárate planteó que la sostenibilidad dejó de ser un aspecto complementario de la actividad empresarial para convertirse en un componente estratégico del negocio. En un escenario en el que los mercados, los clientes, las entidades financieras y las grandes compañías demandan cada vez más información sobre el desempeño de las organizaciones, incorporar criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) puede marcar la diferencia entre mantenerse dentro de una cadena de valor o quedar fuera de ella.

“Desde el IARSE venimos diciendo hace muchos años que estos temas tienen que ver con la competitividad, no solamente de la empresa, sino también con la competitividad organizacional”, sostuvo. En ese sentido, señaló que la capacidad de adaptación y resiliencia adquiere especial relevancia en el contexto nacional y provincial, donde las transformaciones productivas plantean nuevas exigencias para las empresas y sus proveedores.

El desafío entonces ya no pasa por conocer los conceptos vinculados con la sostenibilidad, sino por aprender a gestionarlos, medirlos y demostrar sus resultados. “Hay que saber hacer para poder finalmente bajar toda esta teoría a la práctica”, resumió.

De las buenas intenciones a la gestión con resultados

Uno de los ejes centrales de la charla fue la necesidad de superar una mirada de la responsabilidad social empresarial asociada exclusivamente con las donaciones, las acciones solidarias o el cuidado ambiental. Según explicó Zárate, las organizaciones generan impactos económicos, sociales y ambientales por el solo hecho de desarrollar sus actividades, por lo que necesitan identificar esos efectos e incorporarlos a su planificación.

La sostenibilidad, sostuvo, debe atravesar las decisiones cotidianas de una empresa: desde las condiciones laborales y la seguridad de sus trabajadores hasta el uso de energía y agua, la generación de residuos, la relación con la comunidad, la atención al cliente y el vínculo con proveedores.

En ese marco, destacó que los criterios ASG permiten ordenar y profesionalizar esa gestión, establecer prioridades y generar información confiable para la toma de decisiones. “No necesitamos solamente organizaciones sin fines de lucro con buenas causas. Necesitamos modelos productivos que sean más responsables y que hagan las cosas en una línea de creación de valor compartido”, expresó.

El especialista remarcó que la rentabilidad económica no es incompatible con la sostenibilidad. Por el contrario, consideró que una empresa puede generar ganancias y, al mismo tiempo, desarrollar a sus trabajadores, contribuir al crecimiento de su comunidad y ofrecer productos y servicios de manera responsable.

Para alcanzar ese equilibrio es necesario establecer políticas, objetivos e indicadores que permitan evaluar los avances y rendir cuentas sobre los compromisos asumidos. En esa línea, advirtió sobre el riesgo de que las organizaciones se limiten a realizar declaraciones generales sin contar con sistemas de gestión que respalden sus afirmaciones. La tendencia es avanzar hacia modelos basados en datos, evidencias, indicadores clave de desempeño y procedimientos verificables.

El impacto de las tendencias ASG en las empresas sanjuaninas

Zárate también puso el foco en los cambios que se están produciendo en las cadenas de valor, un aspecto particularmente relevante para San Juan por el desarrollo de la actividad minera y la participación de empresas locales como proveedoras de grandes compañías.

Las exigencias vinculadas con la sostenibilidad ya no se limitan entonces a las empresas de mayor tamaño. Las organizaciones que integran sus cadenas de suministro también deben responder a requerimientos relacionados con las condiciones laborales, la salud y seguridad, la gestión ambiental y el cumplimiento de estándares.

“Hoy una minera le pregunta al proveedor y le pregunta al proveedor del proveedor”, ejemplificó, al describir cómo las exigencias se extienden a distintos eslabones de la actividad productiva.

Este escenario representa un desafío para las pequeñas y medianas empresas que buscan sostener o ampliar sus oportunidades comerciales. Contar con información verificable, procedimientos adecuados y capacidad para demostrar el cumplimiento de determinados estándares puede convertirse en una condición para participar en licitaciones y continuar vinculadas con grandes compradores.

El especialista advirtió que, en muchos casos, el mercado avanza más rápido que las regulaciones. Por eso recomendó a las organizaciones anticiparse a los requerimientos y desarrollar capacidades que les permitan adaptarse a las nuevas condiciones de competencia.

Las tendencias que marcan la evolución de la sostenibilidad

En el tramo final de la charla, el director ejecutivo de IARSE repasó las principales transformaciones que están redefiniendo la gestión sostenible de las organizaciones. Entre ellas, destacó el paso de los discursos a los sistemas de gestión basados en datos y evidencias; una mayor integración entre sostenibilidad y finanzas; y la creciente importancia de los riesgos, las oportunidades y la integridad en las decisiones empresariales.

También señaló la necesidad de adaptar las prioridades a la realidad de cada sector y región, fortalecer la trazabilidad de las cadenas de valor, avanzar hacia modelos de gestión integrados con la estrategia del negocio y aprovechar la digitalización y la tecnología para mejorar el análisis de impactos.

Para el especialista, estas tendencias reflejan un cambio de enfoque: la sostenibilidad ya no puede gestionarse como una iniciativa aislada ni depender únicamente de la voluntad de una organización, sino que requiere planificación, medición, compromiso de la conducción y capacidad para demostrar resultados.

“Las empresas que gestionan en serio, en esa integridad de lo que dicen que hacen y lo que son, también son más valoradas por sus colaboradores, por sus proveedores, por la comunidad”, afirmó.

Como cierre, Zárate invitó a los profesionales a asumir un rol activo en la transformación cultural de las organizaciones y a convertir los conocimientos adquiridos en herramientas concretas para mejorar la gestión. En una provincia que atraviesa cambios en su matriz productiva, el desafío es que las empresas sanjuaninas puedan incorporar estas prácticas para fortalecer su competitividad, responder a las nuevas exigencias del mercado y generar valor económico, social y ambiental a largo plazo.

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