El ambiente mundialista copó el Estadio Aldo Cantoni donde no sólo se destaca el entusiasmo y el juego limpio de los competidores, sino también la superación de barreras. Fue durante el inicio del Mundialito de Fútbol Inclusivo que se desarrolla en el marco del Mundial y que tiene como protagonistas a chicos con discapacidad.
En la previa ya se hizo sentir el entusiasmo. Y fue la hinchada de los 19 países participantes los que le pusieron color al evento. Con vuvuzelas, banderas y hasta bombos, todos los espectadores alentaron a sus equipos, aunque fueron los hinchas de la Selección de Portugal, representada por los alumnos de la Escuela de Educación Especial Merceditas de San Martín, los que marcaron la diferencia, haciendo oír su aliento en cada rincón del Estadios.
Formalidad y respeto en la apertura del mundial inclusivo
El Mundialito, organizado por la Secretaría de Deporte y el municipio de Capital, arrancó con la formalidad de cualquier evento deportivo profesional. Una a una, ingresaron los jugadores de las selecciones de los 19 países participantes, identificadas con el cartel de su nombre. Y los hicieron en completo silencio y ante el aliento de sus hinchadas. Sólo los chicos del Centro de Día Huarpe se animaron a romper el protocolo. Representan a la Scaloneta e ingresaron cantando y saltando al ritmo de la canción ‘Muchachos’.
Uno de los momentos más emotivos de la jornada se dio cuando se entonó el Himno Nacional. Tanto los jugadores como los hinchas lo cantaron con entusiasmo, explotando en aplausos y gritos de ‘Argentina’ al finalizar.
Los valores en el campo de juego
Tras la ceremonia de apertura, comenzaron los partidos. La cancha del Estadio Cantoni se dividió en dos para que 4 de las selecciones participantes disputaron el encuentro de manera simultánea de modo que todas pudieran competir.
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Todos los chicos de la Escuela Merceditas de San Martín estuvieron presentes en el mundial inclusivo.
Daniel Arias
Brasil y Portugal ocuparon la Cancha A, mientras que Australia y Egipto ocuparon la Cancha B. Los árbitros dieron el pitazo inicial y los cuatro equipos arrancaron con entusiasmo y con la meta de ganar. En medio de ese fervor hubo algunas jugadas ‘peligrosas’, pero que sólo provocaron el abrazo de los contrincantes en un gesto de fair play.