A pesar de las dificultades climáticas, el foco de ambos países se mantiene firme en acelerar las tareas viales para cumplir con los plazos previstos y asegurar un cruce seguro hacia el vecino país.
El corredor que une San Juan con Chile busca reactivarse en la previa del verano para impulsar el intercambio comercial y la llegada de visitantes.
A pesar de las dificultades climáticas, el foco de ambos países se mantiene firme en acelerar las tareas viales para cumplir con los plazos previstos y asegurar un cruce seguro hacia el vecino país.
En paralelo a las tareas de reconstrucción, el foco está puesto en la conectividad con San Juan. Las autoridades trasandinas ya solicitaron formalmente al Ministerio de Obras Públicas (MOP) de Chile la apertura del Paso Internacional de Agua Negra para la primera semana de diciembre.
El objetivo es claro: garantizar la reactivación del tránsito internacional antes de que comience formalmente la temporada turística de verano. Actualmente, si bien el camino está despejado hasta la aduana chilena, la alta cordillera presenta una acumulación de nieve cercana a los siete metros, lo que condiciona los trabajos de despeje.
La habilitación del corredor es una pieza fundamental para la economía regional, facilitando el intercambio comercial y el flujo turístico que une a San Juan con el vecino país.
La Región de Coquimbo, en Chile, enfrenta un desafío de infraestructura sin precedentes tras los temporales de mediados de agosto, que dejaron acumulaciones de agua de hasta 300 milímetros, triplicando la media histórica de la zona. Ante este escenario, el Gobierno regional anunció un plan de reconstrucción que contempla una inversión de 700 millones de dólares para recuperar caminos, puentes y sistemas viales afectados.
El consejero regional Pedro Valencia, quien encabeza la comisión de seguimiento, detalló que el ambicioso plan no solo busca reparar los daños, sino también modernizar la infraestructura para que sea más resistente a los nuevos patrones climáticos, integrando criterios de adaptación al cambio climático y calentamiento global. Entre las obras prioritarias se encuentra la reconstrucción total del puente Arralán, una pieza clave en la conectividad hacia el Valle de Elqui.