Visibilidad trans y una fecha que promueve la empatía: "Tenemos que unirnos para resguardar los derechos que nos costaron sangre y lágrima"

Cada 31 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Visibilidad Trans. Verónica Araya, coordinadora de ATTTA San Juan detalló cómo es la realidad de la comunidad en San Juan, donde hay mucho por hacer.

El 31 de marzo de cada año se conmemora el Día Mundial de la Visibilidad Trans, una fecha que nació en memoria de quienes fueron víctimas de crímenes de odio por transfobia y otras formas de violencia. Además, la jornada invita a poner sobre la mesa las realidades que atraviesan de manera individual como en comunidad las personas trans. En ese contexto, Verónica Araya, coordinadora de ATTTA San Juan (Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina) reflexionó sobre las luchas ganadas y aquellas que aun dan batalla.

“Sabemos que estuvimos en la oscuridad durante muchos años, gran parte de eso por no tener un DNI con nuestra identidad. Hoy tenemos esa posibilidad. Sin embargo, tenemos que unirnos más para resguardar los derechos conquistados que nos han costado sangre y lágrima. Es importante la visibilización porque hoy nos faltan muchos derechos, que son derechos humanos”, explicó Araya.

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Actualmente desde la comunidad trans en particular como desde el sector LGBTIQ+ en general entienden que, debido a distintas acciones políticas provenientes del Gobierno nacional, hay un retroceso en materia de derecho como una constante amenaza a las individualidades, por lo que no faltan la reflexión sobre las realidades que atraviesan .

Las principales problemáticas que atraviesa la comunidad trans en San Juan

Hace unas dos semanas aproximadamente se realizó un “Foro Alerta Trans en Defensa de los Derechos Conquistados en Argentina”, donde se hizo foco en temáticas como violencia institucional como una exposición de la realidad de la comunidad en la provincia. En el mismo se realizó un diagnóstico en torno a los inconvenientes generalizados que viene registrando en distintos ámbitos.

Dificultades en el acceso a la salud integral, barreras estructurales para la inserción laboral formal, la precarización de las condiciones de vida, las limitaciones en el acceso a la educación y la persistencia de situaciones de violencia institucional y social fueron algunas de las problemáticas abordadas desde la experiencia concreta de quienes formaron parte del espacio de dialogo.

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Tras un arduo debate que se dio en el interior del boliche Rapsodia, se definieron algunas líneas de acción a seguir para fortalecer la capacidad de respuesta del movimiento en la provincia. Necesidad de profundizar en la organización territorial mediante encuentros periódicos, impulsar acciones de incidencia política ante organismos estatales, fortalecer dispositivos comunitarios de acompañamiento frente a situaciones de violencia y vulneración de derechos, y desarrollar estrategias de visibilización pública son algunas de las ideas que surgieron, conforme explicó Araya.

Por su parte, en términos de acuerdos políticos, reafirmaron el compromiso con la defensa de los derechos conquistados, especialmente la Ley de Identidad de Género, así como la exigencia de implementación efectiva de políticas de inclusión laboral travesti-trans. También plantearon la importancia de avanzar en marcos normativos integrales que aborden de manera estructural las condiciones de vida de la población trans, y de sostener una articulación federal que permita responder colectivamente a los desafíos actuales.

“Nos pusimos fechas de trabajo para lograr reparar nuestras vidas. Nos falta el acceso a la vivienda, al trabajo, a la salud. Tenemos la necesidad y la urgencia de cambiar la triste realidad que aún se registra en la comunidad”, precisó Araya.

Una comunidad en crecimiento y mayor tolerancia social, un escenario que genera esperanzas

Forman parte de ATTTA San Juan en la actualidad unas 140 personas trans, entre varones, mujeres y personas no binarias; mientras que se calcula en toda la provincia la comunidad está compuesta por unas 500 personas.

La posibilidad de poder elegir una identidad de género que se vea reflejada en documentación legal permitió que muchas más personas reafirmaran su elección con orgullo. Ello, en sintonía con una sociedad que está más abierta al debate, ayudó a que los hechos discriminatorios fueran mermando.

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Sobre este punto, Araya comentó: “La sociedad hoy por hoy es una sociedad más capacitada, más empoderada y eso hace al cese de la discriminación. Creo que tenemos una sociedad con más inclusión, con más respeto. Lo que pedimos es el respeto hacia las personas, más allá de su identidad de género. Tenemos que seguir trabajando como sociedad y no mirar al costado, tener empatía para el otro. Estamos ante una sociedad más inclusiva, pero necesitamos más y necesitamos que sea en leyes para que se cumplan los derechos básicos”.

Si bien el cambio social ha permitido un mayor respeto, tolerancia y empatía hacia personas que se identifican de una manera diferente, en los últimos años se ha detectado un crecimiento en los discursos de odio, más que nada en redes sociales. La lucha de la comunidad sigue enfocada a erradicar esas conductas para que las nuevas generaciones puedan crecer en contextos donde prime el cero prejuicio, para tener así la libertad de elegir quienes desean ser sin temor a represalias que en muchas oportunidades vulnera la integridad física.

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