El olor inconfundible que emanan los tachos que hierven sobre la leña y la familia reunida para vivir la fiesta del carneo, quedaron en el recuerdo de mucha gente. Sin embrago, hay otros que quieren seguir la tradición, pero por falta de tiempo o simplemente porque no conocen la faena, recurren a carnear por encargo. Es aquí donde entran en escena los carneadores: los fanáticos de este ritual que, a pedido de los dueños del chancho, carnean en sus fincas, hacen los embutidos y luego entregan todo listo para comer. Según los carneadores, esta tendencia aumenta invierno tras invierno.
Como si fuera un delivery de comida rápida, llegan con los chorizos atados, las morcillas hechas a gusto, las patas de jamón y si el cliente quiere, hasta el chicharrón para hacer las semitas caceras. De esta forma, los carneadores lograron abrir un nuevo comercio que, además de brindarles nuevas fuentes de trabajo, hacen que la tradición siga en pie.
Cobran cerca de 1.000 pesos en mano de obra, por dos días de trabajo y no sólo faenan el animal, sino que además hacen todos los embutidos. ‘Algunos clientes quieren que hagamos los carneos en su casa y otros prefieren que directamente les llevemos todo listo‘, dijo Carlos Espósito, uno de los carneadores, que sigue los pasos de su papá y sus abuelos. Al igual que él, Oscar Ibazeta, contó que la gente tiene los chanchos con alguien que se los cuida y en invierno llaman a un carneador porque no tienen lugar o porque no saben hacerlo. Además, ambos dijeron que durante el invierno faenan casi todos los fines de semana y que en los últimos años, la tendencia del carneo por pedido aumentó. ‘Cada vez menos familias carnean en sus casas, prefieren pagar para tener todo listo‘, dijo Espósito.