Ronnie Biggs utilizó su parte del robo para pagar cirugías plásticas y documentos falsos para viajar a Australia, donde retomó su vieja profesión de carpintero y decorador. Luego viajó a Brasil. Su estilo de vida y desafío a las autoridades británicas lo convirtieron en una leyenda criminal, inspirando varias películas y transformando en héroes a muchos villanos a los ojos de millones de personas. Por este atraco, contando los 15 meses anteriores, pasó 10 años en prisión. Y esperaba que la de ayer fuera su última noche entre rejas. “La libertad no entrará en vigor hasta mañana, una vez que se hayan firmado los papeles, luego podrá irse”, dijo ayer un portavoz de Straws.
