11 de noviembre de 2009 - 00:00

El resurgir de entre cenizas

Luego de un incendio que arrasó con todo en San Roque, Jáchal, el lugar volvió a cobrar vida con el esfuerzo de los lugareños.

Los techos de caña de los quinchos aún no se han oscurecido por el Sol. Están recién colocados y algunos aún están siendo reforzados con alambres. Sólo quedan unos pocos por terminar, aunque los postes para sostenerlos ya han sido enterrados, sus huecos rellenados con cemento y a un costado las cañas apiladas están listas para convertirse pronto en más techos. Desde ahí se siente el olor a cemento aún fresco que recubre el salón reconstruido que funcionará nuevamente como la despensa del lugar. Y todo está rodeado de nuevo por pasto y palmeras verdes. Es el paisaje que ofrece el Camping Agua Negra, que está en la localidad jachallera San Roque. Faltan algunos detalles, pero el cambio es impresionante: hace menos de tres meses, todo ese lugar era un montón de escombros calcinados, recubiertos de tizne y cenizas.

El 15 de agosto pasado, un incendio descontrolado de pastizales se había sumado a las ráfagas de viento Zonda y arrasó con todo a su paso, dejando a los habitantes del lugar sin consuelo. Se perdieron plantaciones, corrales, galpones, se quemó la vegetación y murieron animales. Ahora el cambio asombra. Y el Camping Agua Negra, uno de los lugares más atacados por el fuego, volvió a convertirse en el oasis entre cerros que fue antes de la tragedia.

Cuando ocurrió el desastre, Berta de González, la dueña del camping, comentó sin consuelo y con los ojos vidriosos sobre la angustia por el incendio que le había quitado todo lo que tenía para vivir. El complejo siempre fue el principal atractivo del lugar. Un verdadero refugio con abundante vegetación al pie del Cerro Viejo y con una vertiente natural de agua cristalina que corre permanente.

En esa oportunidad, llegar hasta la puerta del lugar, luego de recorrer unos cuantos metros de la calle Agua Negra (la principal de San Roque y que desemboca en el lugar), era complicado. Había que esquivar postes de luz y ramas de árboles caídas y pasar por la gran fosa comunitaria en la que habían enterrado a los animales muertos por el incendio. Una vez en el camping, el panorama era aún más desolador: todas las palmeras estaban negras y algunas no habían podido salvarse de las llamas, los techos de caña de los quinchos habían sido consumidos por el fuego, los pastos habían quedado reducidos a champas negras y la mayor pérdida económica estaba en el comedor-despensa.

Allí había explotado una garrafa con el calor del fuego y todo lo que había adentro (como, por ejemplo, cinco freezers, herramientas y máquinas, una cocina y mercadería) se había consumido por completo.

Pero del cúmulo de escombros que habían quedado en el lugar ya no hay ni rastros. "Tuvimos que rasquetear todas las paredes para sacarles lo quemado", dijo uno de los hombres que están trabajando en el camping. Los obreros sacaron los escombros del interior del salón, y fueron cargados a camiones sólo con palas. Ya no falta casi nada para terminarlo, tiene nuevo piso y techo, sólo queda llenarlo con heladeras y mercadería para atender a los visitantes.

Ayer un grupo de lugareños apresuraba el ir y venir de carretillas llenas de mezcla y ladrillos, mientras otros se habían ido "a los montes", como le dicen ellos a la tarea de desmalezar los cerros aledaños. Ya han terminado también el arreglo de los parrilleros. El apuro tiene que ver con la Fiesta de la Tradición, y quieren abrir al público el próximo fin de semana, según contaron las cuñadas de Berta que estaban custodiando el lugar.

Es que la Fiesta de la Tradición jachallera ya ha llenado la plazas hoteleras y las visitas no paran de llegar. "Ya tenemos reservadas las cuatro cabañas y nos han pedido permiso para acampar", dijo la dueña. Si todo sale bien, esperan tener todo funcionando al cien por ciento para el 20 de diciembre. "Todo lo hicimos a pulmón", dijo Berta y agregó que, a pesar de las promesas municipales, fueron las visitas y los vecinos los que más ayudaron a levantar de nuevo el camping.

En imágenes el antes y ahora del camping

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