San Juan, 2 de febrero.- El paisaje en el río que forma la desembocadura de la usina de Ullum, es idéntico al que años atrás presentaba el dique de ese departamento: sombrillas, gazebos y conservadoras que se pierden en un mundo de gente que disfruta del agua, mientras otros toman mate o preparan un asado.
Quienes no conocen el lugar con exactitud, ya que la información fue corriendo de boca en boca y no cuenta con ningún tipo de señalización, no tienen mayores problemas para llegar. Es que los fines de semana, antes del mediodía, la cantidad de autos que circulan hacia el lugar es impresionante. Tal es así, que un domingo cualquiera cuesta conseguir un estacionamiento cerca del agua.
Al lugar, al que se ingresa por una huella, le ponen color las incontables sobrillas y conservadoras que se apostan a los costados y dentro del río. Los más chicos juegan en el costado, mientras que los más grandes se animan a tirarse con gomones y dejar que la corriente los arrastre por el cauce.
Pese al desborde de público, no hay presencia de la policía y eso genera preocupación en el intendente Daniel Albarracín quien afirmó a Diario de Cuyo Online que trabaja para dar “seguridad a la gente”.
“No queremos prohibir el ingreso, pero también queremos cuidar a la gente y por eso el abogado está preparando un documento para presentar en Recursos Energético para ver qué podemos hacer. No es peligroso para la gente, pero sabemos que se vende alcohol y ya se registró un accidente con dos jóvenes fallecidos”, dijo el jefe comunal quien, además, no ocultó su preocupación respecto a que alguien se ahogue.
“Es el único lugar que queda para que la gente esté cerca del agua, pero hay que buscar la forma ya sea con guardavidas o veremos. Es un lugar muy lindo que eligió la gente, pero estamos trabajando para que todos puedan disfrutar sin peligro”, agregó.
