Cuando Gabriel Pizarro volvió al país en 2004 para completar los trámites del visado de trabajo, conoció en esos dos meses en Córdoba a la santiagueña Elisa, quien hoy es su esposa y la madre de las máximas debilidades del sanjuanino, Alfonsina y Matilda, quienes nacieron en Rovigo y Viadana respectivamente.
"Acá hay muchos más abrazos para ellas" fue otra de las razones por las que el rugbier considera que no estará mucho más tiempo en Europa, aunque estará feliz toda la vida de haber hecho aquel viaje en 2004: "Más allá del dinero y de jugar profesionalmente, me enriquecí en todo sentido. Conocí otras culturas. En mi equipo hay sudafricanos, neozelandeses, y varios de las Islas del Pacífico Sur. Y tengo amigos argentinos de todo el país".
