No fue una usurpación de terreno como las que se ve normalmente. Los Bustos se metieron en el fondo de una casa, pero una vez que lo hicieron, le pidieron permiso a la propietaria. La mujer se conmovió con la historia y desde hace un mes, la familia vive allí. Lejos de correrlos o denunciarlos ante las autoridades, Patricia Subire salió a buscar ayuda para conseguirles un lugar en el que puedan vivir dignamente.
"Marianito no tiene dónde poner su arbolito de Navidad por un problema de grandes", así comenzó escribiendo Patricia. La mujer, que vive por calle Benavídez frente al barrio Los Pinos, redactó una carta abierta para contar la historia de los Bustos y conseguir ayuda. "No son delincuentes. Se quedaron sin trabajo y no pueden seguir alquilando. Yo no puedo correrlos de mi fondo. Ya pasaron muchas miserias, fríos y lluvias", dijo Patricia. El hijo menor de los Bustos tiene 9 meses y el mayor, 12 años. Hasta tuvieron que cambiar de escuela con su traslado.
La familia vive entre palos y nailons. Tienen los muebles amontonados y los colchones que tenían terminaron empapados después de la lluvia del viernes por la madrugada. Sin embargo, Patricia los asiste en lo que puede y hasta decidió salir a golpear puertas para conseguirles una casa. "Esta familia está toda limpia y los niños, bien comidos y educados. No les escuché decir una palabrota, agradecen el buen trato con una sonrisa, no son marginales, no viven en ese lugar porque les gusta la miseria…", continúa la carta abierta de Patricia.
Hasta hace un mes, Raúl Bustos trabajaba en una obra en construcción, pero al concluir, se quedó sin trabajo. Alquilaba una casa en La Bebida, pero ya no puede costearla. Es por eso que usurpó con su familia el fondo de Patricia. El terreno de la mujer está abierto, sin medianera, y limita con un canal. "No me quedó otra alternativa. Vine con mi familia, después hablé con la señora y ella me dio permiso de quedarme. Nos ayuda muchísimo y hasta nos da luz. Es la única persona que se conmovió al ver a mis hijos deambulando por la calle y sin un techo", dijo Raúl. La desesperación de los Bustos aumentó cuando se enteraron de que entraron en la lista de suplentes en el sorteo del IPV. "No tuvimos suerte. Estuvimos a punto y no entramos. Ya no sé dónde acudir", contó Raúl.