El vino sigue siendo el gran infaltable de la fiesta, aunque los gustos van cambiando y se nota un incremento del blanco, el tinto no deja su lugar de privilegio a la hora de la elección. Lo cierto es que si la fiesta se precia de "diferente", debe contar con varietales de buena calidad para dejar satisfechos a los comensales. El Syrah, el Malbec y el Cabernet Sauvignon son los rojos más elegidos; mientras que el Chardonnay, Viognier y Sauvignon Blanc son los de más demanda en el otro extremo. "El consumo de blancos aumentó, la gente los elige cada vez más. Del mismo modo los espumantes, es impresionante como se prefieren no sólo para la recepción sino también para toda la comida. Claro que esto depende de lo que se quiera gastar", explica Diego Vega.


