Los trapos que colgaron en la cabecera visitante se multiplicaron por una docena, siendo algunos de ellos los que marcaban la procedencia como Calle 10, Carpintería, Pocito, Zonda, Villa Celina, o dos ya emblemáticos como el de “El gloria” o la “Argupación Virgen de Fátima”.
El aliento estuvo permanente reflejado en las canciones que entonaron en la fría siesta porteña y también los lamentos por la opciones perdidas.
Así fue la excursión en Floresta de este San Martín, que nuevamente tuvo en su gente un apoyo incondicional.