Los habitantes de New Jersey, Estado en el que se enfrentarán el sábado Argentina y Brasil, con el duelo entre el rosarino Lionel Messi, el mejor jugador del planeta, y el paulista Neymar, la última aparición de los pentacampeones del mundo, están completamente ajenos al partido que se jugará en el majestuoso estadio New Meadowsland. Eso sí, de Messi no se olvidan y preguntan si estará.
En cualquier parte del mundo, un Argentina-Brasil captaría la atención de todos y ni hablar si a eso se le suma la presencia de Messi y, a la vez, la de Neymar. Pero en New Jersey no.
Por eso todavía es una incógnita si se venderá la totalidad de los 82.566 boletos, con precios que oscilan entre los 143 y 970 dólares, del estadio New Meadowsland, templo de los Giants y de los Jets de Nueva York (equipos de fútbol americano).
“¿En serio juegan Argentina-Brasil? No lo puedo creer. Acá nadie lo sabe, sencillamente porque no lo promocionaron”, confió Kuma, un guineano de 44 años que se gana la vida manejando un taxi. “¡Messi es el diablo! Ese chico hace cosas increíbles con la pelota. Me tenés que conseguir una entrada”, agregó. “El fútbol es un deporte que a muchos nos gusta, pero en New Jersey no es el número uno”.