15 de agosto de 2009 - 00:00

Parto en el asiento de un remís

Fue en el camino de su casa, en Chimbas, hasta el Hospital Rawson. Tanto la mamá como el bebé se encuentran bien de salud.

Mientras la abuela del bebé lloraba por los nervios y el remisero aceleraba para llegar al hospital, Eugenia Bazán decidió recostarse en el asiento y hacer fuerza para que su bebé naciera. Sabía que no quedaba tiempo y que iba a tener que hacer el trabajo sola. Así, su hijo llegó al mundo a las puertas de Urgencias del Hospital Rawson y adentro de un remís. Luego fue asistido por los enfermeros de primeros auxilios, que lo trasladaron a Neonatología.

Eugenia decidió ponerle a su bebé Thiago. Pura coincidencia: es el mismo nombre del bebé que nació en junio, en su casa, porque su mamá no tuvo tiempo de llamar a la ambulancia. A los partos fuera del hospital en los últimos meses, se sumó el de un bebé que nació gracias a que un remisero ofició de partero. Y el de Milagros, que nació en medio de la vereda, hace 5 días (ver aparte).

Ayer por la tarde, la cara de Eugenia (17) brillaba de felicidad. A pesar de que el parto no fue lo que esperaba, había visto el rostro de su segundo hijo al nacer. Y esperaba verlo de nuevo. Es que su mamá se fue y se llevó el bolso con la ropa del bebé, por lo que no podían entregárselo. Pero la solidaridad pudo más. La policía Silvia López, que estaba cuidando el ingreso a Maternidad, pidió ayuda: "¿Alguna mamá me presta ropita para un bebé?", gritó en el pasillo. Inmediatamente, las otras mamás le ofrecieron pañales, medias y enteritos. Después, miró la Virgen que está en la puerta de Neonatología y encontró ropita que las mamás dejan como agradecimiento. Con eso vistieron a Thiago. Eugenia se reencontró con su hijo casi 5 horas después de parir. Y contó que "empecé con contracciones anoche -por anteanoche- y en la mañana rompí bolsa. Mi mamá llamó a la ambulancia, como no venía llamamos a un remís". Y agregó que "no sé quién es el remisero. Sólo que le decía a mi mamá que me ayudara".

La chica se dio cuenta de que iba a parir en el camino, se recostó e intentó ayudar a su bebé a nacer. Cuando llegó a Urgencias los enfermeros lo recibieron y atendieron. El remisero se fue y nadie supo nada más de él. Por la tarde, Eugenia y Thiago ya estaban juntos, en perfecto estado de salud y esperando que les dieran el alta.

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