Una multitud de fieles pasó ayer por el santuario de San Cayetano para pedir pan, trabajo y justicia, en la tradicional expresión de fe popular al santo de la providencia en el templo del barrio porteño de Liniers. “Los peregrinos le rezan al santo porque les dio trabajo o los ayudó. Pero lo lindo es que rezan por todos y piden por un país más justo y solidario”, dijo el párroco del templo, Gerardo Castellano. Los devotos debieron realizar dos filas: una para tocar el vidrio que protege la imagen (la más lenta) y otra para verlo desde lejos.
