Con inicio previsto para septiembre y preinscripciones que ya superan el umbral mínimo proyectado, la Maestría en Cultivo e Industrias del Olivo abrió su tercera cohorte 2026. El comité que reúne a la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), la Universidad Nacional de Chilecito (UNdeC) y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) decidió, para esta edición, reorientar la carrera hacia un perfil íntegramente profesional.
Aceite de oliva virgen extra, la categoría en la que se concentra más del 90% de la producción sanjuanina.
De la especialización a la práctica profesional
La maestría comenzó en 2015 y ya acumula dos cohortes completas. En la edición anterior existía, además del título de magíster, un título intermedio de carácter académico: la especialización. Para esta tercera cohorte, el comité académico resolvió discontinuar ese título intermedio.
Según explicó la directora académica del programa, Dra. Myriam Mariela Torres (INTA), el cambio responde a dos motivos: por un lado, orientar la formación a la demanda identificada entre los profesionales del sector; por otro, porque en las dos cohortes anteriores se detectó un cuello de botella en la instancia de finalización, ya que los alumnos cursaban las materias pero no siempre completaban la tesis final. De la primera cohorte, iniciada en 2015, resta una sola persona sin recibirse, que ya cursa su tesis; entre las dos cohortes previas, la tasa de quienes alcanzaron el título ronda el 60% y el 70%.
Cuatro módulos y una impronta interinstitucional
La estructura se mantiene en cuatro módulos, aunque la nueva cohorte incorpora un módulo profesional con prácticas en empresas o centros de investigación.
- El módulo humanístico incluye formulación y evaluación de proyectos de inversión, estadística general y la preparación del trabajo final.
- El de ingeniería de cultivo reúne fisiología general y del olivo, variedades, modelos de cultivo, riego y fertilización, sanidad, cosecha y agrometeorología.
- El de industria y comercialización aborda la obtención de aceites de oliva, la elaboración de aceitunas de mesa, la calidad de aceite, aceituna y pasta de aceituna, la gestión de residuos y subproductos, y la comercialización con sus normativas internacionales.
- El módulo profesional concentra la práctica integradora y el trabajo final, que en esta edición puede tomar la forma de una revisión bibliográfica o de un análisis de mercado orientado a las necesidades de las empresas.
La duración total es de 24 meses más el trabajo final, con dictado mensual en módulos intensivos, pensado para compatibilizar con la actividad laboral de una matrícula compuesta mayormente por profesionales del sector privado.
La carrera es interinstitucional: la dictan la UNSJ a través de su Facultad de Ingeniería, la UNCuyo mediante su Facultad de Ciencias Agrarias y la UNdeC a través de su escuela de posgrado, con la dirección académica a cargo del INTA. Cada universidad aporta docentes referentes y se busca equilibrio en la participación de las tres casas de estudio, a las que se suman investigadores del INTA y docentes internacionales invitados —principalmente de España, por afinidad idiomática— para compartir experiencia en distintos módulos.
Requisitos, modalidad y cronograma
El requisito de ingreso es contar con un título universitario de grado de cuatro años o más; quienes tienen formación técnica pueden cursar módulos o asignaturas sueltas, pero no acceder a la maestría completa. El perfil esperado es el de profesionales del sector, como agrónomos a cargo de fincas o responsables de plantas de elaboración, sin distinción por el volumen de producción de la empresa. Cada universidad mantiene además requisitos administrativos propios, publicados en sus respectivas páginas.
La modalidad es presencial con mínima virtualidad, aprobada en ese formato por CONEAU. Quienes no residan en la sede donde se dicta un módulo —San Juan o La Rioja— pueden seguirlo por videotransmisión, con una plataforma que permite la interacción como si el alumno estuviera presente.
Respecto de ediciones anteriores, se redujeron las visitas técnicas: de una por cada asignatura se pasó a entre tres y cuatro visitas totales, para acortar los viajes de los alumnos de otras provincias. Las inscripciones permanecen abiertas hasta fines de agosto y las clases comienzan a mediados de septiembre, con Fisiología Vegetal General como primera materia.
Demanda por encima de lo previsto
Al momento del lanzamiento, las preinscripciones rondaban las 30 personas entre las tres sedes, un número que supera ampliamente tanto el mínimo de diez alumnos proyectado como umbral de viabilidad —bajo escenarios pesimista, neutro y optimista— como las cifras de las cohortes anteriores. En el marco del lanzamiento, el Ministerio de Producción de la provincia ofreció diez medias becas, que se otorgarán según orden de mérito académico entre los inscriptos. Por otro lado, empresas también podrían financiar el cursado de sus empleados, aunque se remarcó que además del pago resulta clave que las compañías otorguen los permisos laborales necesarios para que puedan asistir.
La carrera retoma además convenios con bodegas, plantas de aceite y cooperativas para prácticas y pasantías, vínculos que estuvieron descontinuados y que se encuentran en proceso de reactivación.
Una maestría sin equivalente en América
Según Torres, se trata de la única maestría de referencia en olivicultura de toda América, lo que despierta interés en otros países de la región; antes de su creación, quienes buscaban esa formación debían viajar a España. La directora subrayó que sostener el posgrado durante once años, desde 2015, no es un logro menor y representa el esfuerzo conjunto de las tres universidades y el INTA.
Ese posicionamiento se apoya en la trayectoria de la Unidad Integrada INTA-UNSJ, que tiene a su cargo el Banco de Germoplasma de Olivo de San Juan, reconocido por el Consejo Oleícola Internacional. Se trata del cuarto banco de germoplasma de olivo más grande del mundo y el primero reconocido fuera de la cuenca del Mediterráneo, con rol de referencia para el hemisferio sur y para América, con excepción de otras colecciones existentes en Norteamérica.
Entre los proyectos vinculados al banco figura la identificación de variedades no difundidas comercialmente —incluidas catas, en convenio con empresas del sector— orientada a encontrar material adaptado a los sistemas de plantación en seto de alta densidad, de hasta unas 1.500 plantas por hectárea, un modelo relativamente nuevo para el que todavía escasean variedades adaptadas. La Unidad Integrada suma además un laboratorio de aceite propio, un laboratorio de biología molecular para caracterización varietal, líneas de investigación en riego y en el aprovechamiento de subproductos, y un panel de cata homologado por el Consejo Oleícola Internacional tanto para aceite de oliva virgen extra como para aceituna de mesa.
De la teoría a la finca: testimonios de egresadas
Entre quienes ya cursaron la maestría, Paola de la Vega —jefa de Laboratorio y Calidad en Allpack S.A. y docente de la UNdeC— destacó la calidad de los docentes y la posibilidad de capacitarse y hacer experiencias relacionadas con el olivo y con la industria olivícola. María Andrea Calahorra, técnica del INTA y también docente de la UNdeC, señaló que la formación le permitió capitalizar la experiencia adquirida en una finca olivícola y fortalecer su trabajo como investigadora, y valoró a los docentes como referentes nacionales e internacionales.
Torres graficó ese enfoque aplicado con casos concretos de tesis de cohortes anteriores: una maestranda desarrolló la aplicación de un producto para retrasar la maduración de la aceituna, con el objetivo de ampliar la ventana de cosecha; otra alumna aplicó productos sobre el cultivo en una empresa de La Rioja para mejorar los rindes grasos. Según la directora, esos trabajos se plantean siempre con los pies en la tierra, resolviendo problemas concretos del sector: en muchos casos la tecnología ya existe, pero no se aplica, y la academia ordena y canaliza ese conocimiento.
Desafíos pendientes para el sector
Torres señaló que la olivicultura argentina no puede dejar de atender el eje varietal, el eje sanitario y la definición de qué tipo de olivicultura quiere el país, junto con el desarrollo del oleoturismo como apoyo a pequeños y medianos productores. Como mirada propia, planteó que el aceite de oliva y la aceituna siguen siendo, en gran medida, un commodity para la Argentina, y remarcó la necesidad de trabajar sobre el consumo interno per cápita además de la exportación. Sobre el recurso hídrico, lo describió como un desafío que excede al productor individual, en la medida en que el olivo es un cultivo electrodependiente y la inyección de energías alternativas a la red todavía no está resuelta.
Las inscripciones y la información sobre planes de estudio y requisitos se publican en las páginas y redes de la UNSJ, la UNCuyo, la UNdeC y el INTA. En el caso de la sede San Juan, las consultas pueden canalizarse a través de la Escuela de Posgrado de la Facultad de Ingeniería de la UNSJ, al correo [email protected] y a los links:
https://www.fi.unsj.edu.ar/posgrado/carrera/54
https://docs.google.com/forms/d/12vHHOrGDHYBd96iu3AERmRwStY1pwE-2GD9VO7xrMjc/edit