Ropa sucia, restos de un colchón tirado en alguna vereda, alguna botella con alcohol cerca, mucha gente que cruza la calle para no verlos, voces que critican y no entienden por qué no buscan un trabajo, es la postal que describe a los sitios en los que la gente que, por una u otra causa, vive a la intemperie. Pocos son los que se animan a conocer, a dar una mano o al menos entender la realidad de las personas en situación de calle. Ni hablar si se trata de conseguir un mejor modo de vida y por qué no intentar la reinserción social. En San Juan, Vivi Fornés y un grupo reducido de amigos, apostaron a un proyecto muy ambicioso, pero que empezó al menos por darles un lugar donde dormir, y a partir de ahí, desde la contención, intentar que vuelvan a tener una vida "normal", con un trabajo digno y espacio ganado por ellos.


Lo más sorprendente es que Vivi, es quien le pone el cuerpo en esta etapa, ya que es su propia casa en calle Estados Unidos 1.330 Sur, Capital-, la que está siendo acondicionada para que unas diez personas en situación de calle tengan una cama limpia y caliente donde dormir.


Esta semana, un grupo de voluntarios empezó a colocar las paredes e instalar un baño con su respectiva ducha para iniciar así lo que se denomina "Proyecto Aguila". En este espacio tendrán donde higienizarse, dormir y tomar algo caliente antes de dormir o al despertar.


Para que esto sea posible y tenga continuidad necesita de la ayuda y solidaridad de la gente que pueda aportar desde jabones de tocador, champú, toallas, toallones y todo aquello vinculado con la higiene personal (ver recuadro aparte).


Una tarea que si bien no es ajena al Estado provincial que cuenta con programas pertinentes, en este caso es un aporte de personas solidarias que desinteresadamente ayudan a quienes perdieron "todo.


Sólo cerca de la terminal de ómnibus hay unas 50 personas que viven en la calle, con distintas historias, muchos de ellos no saben leer ni escribir, incluso no falta quien no conoce el valor del dinero; otros que no superaron situaciones personales y quedaron excluidos del sistema.


"El objetivo del Proyecto Aguila es conformar un centro integrador, con profesionales interdisciplinarios que los atiendan, voluntarios, talleres para que aprendan oficios y tengan una salida laboral, pero lo primero es que tengan donde dormir, un lugar que los cobije, que se sientan contenidos, sino no hay modo de hacerlo. Por eso es que me apure a armar al menos un lugarcito para que vengan a dormir y donde puedan tomar sopas instantáneas, café, mate cocido o te con alguna galleta o tortita ya que no disponemos de cocina", cuenta la promotora del proyecto Aguila.


Vivi, logró que cinco personas en estas condiciones de vida comiencen la escuela para dar sus primeros pasos hacia un cambio. Primero fue a charlar con la directora de la escuela Tambor de Tacuarí que cuenta con nivel primario para adultos en horas de la tarde-noche, quien la motivó de inmediato y así terminaron varios estudiando a gusto en ese establecimiento.


Cada uno de los casos es diferente. Algunos quedaron en situación de calle porque vivieron mucho tiempo en hogares de menores del Estado y al salir no tuvieron un lugar donde ir y mucho menos para vivir. Otras son personas que por situaciones financieras o algún tipo de adicción quedaron literalmente en la calle y no pudieron superarlo.


"Entrar en la calle es como subirte a un ring y que te dejen knock out. Si no tenés quién te ayude no podés salir. Uno de los grandes problemas de esta gente es el alcoholismo, pero ¿a dónde va una persona que no tiene ni dónde vivir, ni puede estar aseado y vestido para que lo ayuden?", se pregunta Vivi.


El espacio que cede en su casa para la obra que en unos días estará lista y alcanzará para ubicar cuchetas para sólo 10 personas, puede llegar a quedar chico. Por ese motivo es que el ingreso será por orden de llegada hasta completar el cupo y así evitar problemas.


"Esto lo vengo pensando hace mucho tiempo porque es mucha responsabilidad tener esta gente en casa. Estoy asesorada por un abogado, también hablé con autoridades de la Policía y el Sifeme y cuento con su colaboración. Mi miedo es que le pase algo a alguno de ellos por eso hablar con la asistencia médica era fundamental", relata.


Nada más atemoriza a Vivi, aunque sabe que pueden haber discusiones o peleas entre ellos que habrá que sortear.


"Para mi ellos son como mi familia, he creado un vínculo desde hace mucho tiempo y verlos tirados me parte el alma. Era muy chica cuando una amiga me invitó a una fundación y quedé maravillada por lo que hacen, desde entonces decidí ayudar. Empecé con chocolates para los chicos el Día del Niño y me fui involucrando en muchas cosas, pero la gente en situación de calle es lo que más me tira porque tienen una exclusión total. Ellos perdieron todo, familia, amigos, incluso son invisibles para la sociedad. Imaginate que llegan a cualquier lugar y son mal vistos, tienen todo en contra", dice.


La experiencia de Vivi indica que si están ocupados haciendo cosas, como cortar el césped, pasear un perro, lavar un auto, o ir a la escuela, ellos ya se sienten mejor, por lo que un centro integrador con talleres de oficios podría reinsertar a aquellos que aún mantienen la voluntad. "Hay personas que no van a salir nunca, pero hay muchos que sí", asegura.


Por el momento el Ministerio de Desarrollo Humano ha donado las cuchetas, mientras que privados se han encargado del durlock y los materiales necesarios para levantar las paredes. De ahora en más todo dependerá de la voluntad de quienes ayuden para salvar muchas de estas personas que están en un pozo del que no pueden salir solos.


Grupo Solidario

Este grupo solidario está integrado por: Agostina Raed, Nancy Reus, Lorena Luna, Diego Recabarren, Leonardo Matus, Renzo Rodríguez, Erica Aguilar, Elena Figueroa, Graciela Castro, Germán Leuzzi, Vanina Marinero, Cristina Alcocer, Lucas Ruiz, Yamila Zaca, Jorge Iribarren, Marcos Dannunzio, Carla Beraldi, Mía Kummel, Daniel Olivares, Elizabeth Quiroga, Amelia Scognamillo, Mauricio Ruarte, y por supuesto, todos aquellos que en forma anónima acercan su donación ya sea en tiempo o con cosas materiales.

 

¿Qué necesitan?



Quienes quieran colaborar pueden hacerlo con: champú, crema de enjuague, jabón de tocados, máquinas de afeitar, papel higiénico, dentífrico, cepillos de dientes, alicates, almohadas, roperitos o estanterías, servilletas de papel, comida, sopas instantáneas, café, azúcar, yerba, te, galletas, picadillos, mermeladas o dulces y jugos.


También serán bienvenidos los juegos de mesa como cartas, loterías, dados, entre otros.


Finalmente quienes puedan colaborar con tiempo para dialogar con ellos, brindar alguna actividad que se pueda realizar en ese espacio, o bien profesionales de la psicología, sacerdotes, pastores o quien quiera dar su aporte personal.


Los interesados comunicarse a estos teléfonos:


Vivi Fornés: 264 4031119


Agos Raed: 264 5444226


O dirigirse a calle Estados Unidos 1330 Sur, Capital.


* Para colaborar también se puede comprar un número de la rifa que sortea el 29 de julio y cuesta 50 pesos. Hay ocho premios en total, desde órdenes de compra hasta cenas. Quien quiera adquirir números, debe llamar a los teléfonos citados.


El mensaje del Águila



Desde hace siglos las Águilas han sido consideradas como símbolo de poder, sabiduría, valor y excelencia. Es el ave de mayor longevidad entre las de su especie. Llega a vivir hasta 70 años. Pero para alcanzar esa edad, a los 40 debe tomar una valiente decisión.


Sus uñas están apretadas y flexibles, y no consigue aferrar a sus presas de las cuales se alimenta. Su pico se curva, sus alas están envejecidas y volar se le hace muy difícil. Es ahí cuando tiene sólo dos alternativas: Morir o Renovarse. El proceso de renovación consiste en volar hacia lo alto de una montaña y quedarse ahí en donde no tenga necesidad de volar. Luego comienza a golpear su pico contra la pared hasta conseguir desgarrarlo y arrancarlo. Debe esperar el crecimiento de uno nuevo, con él que desprenderá una a una sus uñas. Cuando éstas comienzan a crecer, tendrá que desplumar sus plumas viejas y esperar a que renazca su plumaje. Después de someterse a este proceso de renovación, con pico y garras nuevas espera confiada hasta que le salgan nuevas plumas para volver a volar.