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Según el Instituto Nacional de Vitivinicultura, Argentina exportó en los diez primeros meses de 2023, 164,8 millones de litros de vino, es decir un 27,8% menos o 63,6 millones de litros menos con respecto al mismo período del 2022. De ese total el 77,6%, 127,8 millones de litros, corresponden a vinos fraccionados con un 25% menos de envíos y 37 millones o el 22,4%; son vinos a granel, que cayó un 36,1%. 


La falta de competitividad internacional por la inflación interna de costos se expresa en el precio promedio del vino total en el acumulado enero-octubre es de 3,51 dólares/litro, un +13% más, llegando el fraccionado a 4,24 dólares/litro o un 9,3% más y el granel a 1,01 dólares/litro, es decir un 20,4%. Estos precios nos dejan en posición adelantada o fuera de juego en muchos casos. En el período enero-octubre ha aumentado el precio medio de los vinos varietales, espumosos y sin mención varietal. 


CÓMO VOLVER

En este contexto completamos las exposiciones sobre el evento del Fondo Vitivinícola de Mendoza, junto a la Corporación Vitivinícola con el patrocinio de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) y del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) así como los gobiernos de Mendoza y San Juan llamado "El futuro del vino argentino 2023. Entre la incertidumbre y las oportunidades". Paneles contaron con la participación de Carolina Núñez, gerente de Nuevo Negocios en Kantar Worldpanel; Giorgio Delgrosso, especialista en Estadísticas y Digitalización de la OIV; el experto en relaciones internacionales, sociólogo y docente de la Universidad Torcuato Di Tella, Juan Gabriel Tokatlian, y el analista estratégico de negocios Guillermo Oliveto como oradores principales.

Los empresarios sanjuaninos hicieron fuertes inversiones en la última década. Pero, las políticas macroeconómicas nacionales y la falta de peso provincial en la gestión de comercio exterior, achicaron el sector vitivinícola local.


CONTEXTO MUNDIAL

Para Giorgio Delgrosso, especialista en Estadísticas y Digitalización de la recientemente entrevistado por Suplemento Verde de DIARIO DE CUYO en San Juan, se refirió a la coyuntura mundial del sector, destacando que, a 2022, existían 85 países productores de vino en el mundo. Tres de estos Italia, Francia y España representan más de la mitad de la producción mundial. En tanto, los ocho principales países productores de vino -entre los cuales la Argentina ocupa el quinto puesto, detrás de los mencionados y de Estados Unidos- representaron el 78% del vino total producido en 2021.


Para Delgrosso, "la importante participación de la Argentina como país productor, obliga a los elaboradores locales a prestar especial atención a las tendencias mundiales", entre las que el especialista destacó especialmente "la crisis del vino tinto; el boom del espumante, cuyo consumo crece significativamente a nivel mundial; el crecimiento en el consumo de rosados en países como Francia, Estados Unidos, Alemania, Reino Unido e Italia; la viticultura orgánica y la transición digital".


MUNDO TURBULENTO

El reconocido experto en relaciones internacionales Juan Gabriel Tokatlian, sociólogo y docente de la Universidad Torcuato Di Tella, dijo en su momento que "estamos atravesando una situación histórica a escala mundial que exige a los empresarios y trabajadores tomar decisiones estratégicas, y que en ese contexto, la Argentina no puede seguir posponiendo pensar y elaborar sus propias decisiones".


Destacó el hecho de que "estemos habitando un mundo cada vez más peligroso y turbulento, en el que la tentación de cruzar el umbral nuclear está cada vez más presente, los nacionalismos son cada vez más duros y el deterioro ambiental es creciente. Sin un músculo potente en materia de producción y tecnología difícilmente nos insertemos en el mundo. Debemos tener capacidad constructiva". E invitó al sector privado a aportar: "Hay que gestar acuerdos y en este sentido el rol del sector privado es importante. Hay que reconstruir poder material para la República Argentina".


HUMOR SOCIAL

El analista estratégico de negocios Guillermo Oliveto también entrevistado en San Juan previo al evento, consideró que el humor social "atraviesa uno de los momentos más oscuros de las últimas décadas. Es un periodo de desilusión, tristeza y dolor. Por eso, la oportunidad está en el hedonismo, en llevar a los consumidores a conectar con la vida, creando productos que estén más cerca de la gente".


"En mercados como el argentino, donde crece la tensión entre el deseo versus las posibilidades de acceder a los productos, se hace imprescindible apelar al ahorro con descuentos, combos, segundas marcas, entre otras estrategias. También al bienestar, ofreciendo experiencias de placer, tentación y merecimiento con marcas y productos premium", marcó. Otra acción "es facilitar el acceso al producto con estrategias como downsizing, downgrade del packaging, el refill, los créditos y las cuotas, y maximizar las oportunidades con promos en canales alternativos".


Y puso el acento en las nuevas generaciones, que "ingresan al vino creando sus propios códigos. Para entrar en el sistema encriptado del vino los jóvenes lo endulzan, lo cortan, lo rebajan. En este mundo hay una gran oportunidad para la categoría innovando en empaques que ofrezcan una mejor relación calidad/precio -como puede ser el bag in box o el botellón-, en producto, en diversidad de diseños y presentaciones. Estos son vectores de innovación muy atractivos en los que el sector debe trabajar".


Para ganar nuevas ocasiones de consumo y crecer, Oliveto sugirió "enfocarse en la innovación. Atender al público joven, que no se siente interpelado por el vino y que está pidiendo otros códigos, otros productos, otra comunicación y otros canales de comercialización, como puede ser una lata en un kiosco, que los invite a poner al vino dentro de sus prioridades de elección hoy focalizada en la cerveza, el fernet o los tragos. El vino en lata, el vino dulce, el de baja graduación alcohólica y el de precio alto y medio en botellón tienen grandes chances en este escenario", marcado por un 80% de la población argentina bajo la línea de pobreza.