La tendencia global y nacional de una marcada caída en la tasa de natalidad ya se siente con fuerza en las planificaciones familiares de la región. De acuerdo con un relevamiento de la Universidad Austral difundido en el marco del Día Mundial de la Población, el 54% de los jóvenes argentinos no planea tener hijos. El fenómeno pone en jaque el recambio poblacional del país y despierta interrogantes sobre cómo impacta esta mentalidad en las provincias del Interior, como San Juan.
Históricamente, la decisión de postergar o cancelar la paternidad se le atribuía casi con exclusividad a la falta de recursos económicos monetarios. Sin embargo, los profesionales de la salud mental advierten un rotundo cambio de paradigma en el comportamiento social de las nuevas generaciones.
Factores económicos y laborales: el tiempo vale más que el dinero
La psicóloga Anabella Serventi explicó que, si bien la billetera sigue pesando, el análisis económico actual es mucho más amplio y complejo. Los jóvenes sanjuaninos y del resto del país miden hoy la viabilidad de la crianza en base al tiempo disponible y la conciliación laboral.
"Hay que conciliar el tiempo dedicado al desarrollo personal y profesional con una crianza saludable. La pregunta que se hacen hoy es qué tan presente voy a poder estar", detalló la especialista.
Con la masificación de modalidades nacidas en la pospandemia, los jóvenes demandan activamente flexibilidad horaria, esquemas híbridos o remotos, y espacios de guardería en los lugares de trabajo; condiciones que el mercado laboral tradicional todavía se resiste a generalizar.
Carreras más largas y proyectos individuales
Otro de los motivos que frena el deseo de procrear es la competencia directa de los proyectos personales. En una sociedad que exige cada vez mayor formación académica, las carreras de grado, maestrías y especializaciones estiran los plazos para alcanzar una estabilidad financiera.
El mercado de consumo del tiempo actual empuja a que viajar, cambiar de empleo o alcanzar la autonomía habitacional sean prioridades que se ubican muy por encima de la conformación de una familia tipo.
Fecundidad en rojo: En Argentina, la tasa de fecundidad actual se ubica en 1,4 hijos por mujer, un número que se encuentra muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional mínimo, estimado por los demógrafos en 2,1.
Maternidad tardía: La franja de edad con mayor cantidad de nacimientos se desplazó de los 20-24 años hacia el segmento que va de los 30 a los 34 años.
Vínculos frágiles y falta de políticas públicas
El contexto social actual también aporta su cuota de incertidumbre. La especialista remarcó la prevalencia de "vínculos frágiles e intermitentes", lo que genera en los jóvenes el temor de afrontar la crianza y el sostenimiento de un hogar en absoluta soledad.
A esto se suma la crítica hacia la escasez de políticas estatales de acompañamiento. Las dificultades cotidianas para que los padres o cuidadores puedan solicitar un día de licencia para llevar a un niño al pediatra o asistir a una reunión escolar terminan operando como desincentivos invisibles pero determinantes a la hora de planificar el futuro.