Radiografía de la crisis: la UBA reveló que el 20% de los jóvenes no estudia ni trabaja

Un reciente informe elaborado por investigadores del Ciclo Básico Común (CBC) de la Universidad de Buenos Aires (UBA) puso bajo la lupa las condiciones de vida, el empleo y las expectativas de la juventud en el país.

Investigadores del Ciclo Básico Común (CBC) de la Universidad de Buenos Aires realizaron una publicación en la que revelaron y pusieron sobre la mesa un problema que atraviesa la juventud: el aumento progresivo de la denominada generación “Ni Ni”, integrada por jóvenes que ni estudian ni trabajan.

El impacto de la vulnerabilidad en la juventud argentina

El relevamiento, titulado “Jóvenes vulnerables en la Argentina: Condiciones de vida, creencias y expectativas sobre el futuro”, determinó que el 48,9% de los jóvenes se encuentra enmarcado en este sector vulnerable, condicionado por la precariedad económica, las dificultades de inserción laboral formal y los obstáculos para completar los ciclos educativos.

Dentro de ese universo, el informe detalla que dos de cada diez jóvenes (el 20%) no estudian ni trabajan, configurando una problemática que va más allá de la clásica noción de la generación "Ni Ni" y profundiza la brecha de oportunidades.

Qué son los "Triple Ni" y por qué crece la preocupación

Uno de los datos más alarmantes que arrojó la investigación de la UBA es la consolidación del fenómeno de los “Triple Ni”: aquellos jóvenes que no solo están desvinculados del sistema educativo y del mercado laboral formal, sino que también han dejado de buscar empleo debido al desaliento.

De acuerdo con los especialistas, este segmento se sostiene fundamentalmente gracias a redes de contención familiar en hogares numerosos donde la supervivencia diaria depende de los ingresos de terceros.

Claves del informe de la UBA sobre empleo y educación:

El mito de que no quieren trabajar: El estudio desarticula prejuicios al señalar que un porcentaje mayoritario de los jóvenes vulnerables se esfuerza por laborar, aunque atrapados en la informalidad (changas, cuentapropismo o puestos no registrados), mientras que apenas una minoría accede a un empleo formal en relación de dependencia.

Nivel educativo: Se advierte que un alto porcentaje no completó la escuela secundaria, lo que reduce drásticamente sus chances de reinserción competitiva.

Impacto emocional: El informe remarca que la crisis no es solo material, sino también subjetiva, registrando altos niveles de malestar psicológico, ansiedad y desgano frente a la falta de horizonte.

Ante este escenario, los investigadores concluyen que la problemática exige políticas públicas integrales orientadas no solo a rescatar la terminalidad educativa, sino a rediseñar estímulos reales que devuelvan las expectativas de progreso a las nuevas generaciones.

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