El cerebro tras la geopolítica actual en EEUU

Por Lic. Prof. Fernando A. Ocampo Bravo - Profesor

En la última Conferencia de Seguridad Mundial, hecha en Múnich, Alemania, Marco Rubio señaló: "Somos una civilización occidental". Europa y Estados Unidos "existimos juntos" y, además —algo que no pasó desapercibido—, afirmó que "nos unen lazos profundos forjados por siglos de historia compartida, fe cristiana, cultura, herencia, lenguaje, ascendencia y los sacrificios que nuestra ascendencia hizo". Así lo declaró el secretario de Estado de EE.UU. en un discurso en el que destacó que el destino del continente europeo "nunca será irrelevante" para Estados Unidos.

Sin embargo, Rubio criticó las políticas energéticas y migratorias de sus predecesores y de algunos líderes occidentales, que, según él, han empobrecido a la población y "amenazan nuestro futuro".

También cuestionó a Naciones Unidas, afirmando que la organización no ha desempeñado un papel relevante en la resolución de conflictos.

La conferencia, que reunió a líderes gubernamentales, expertos en seguridad y ministros de Defensa, se celebró en un contexto en el que la tradicional alianza política y militar entre Estados Unidos y Europa atraviesa tensiones por las políticas del presidente Donald Trump. Además, el duro discurso del vicepresidente estadounidense J.D. Vance, pronunciado hace un año en la misma conferencia, marcó el inicio de un período de enfriamiento en la relación transatlántica.

Hace unos días trascendió un correo electrónico interno del Pentágono que describía las opciones que tendría Estados Unidos para castigar a los aliados de la OTAN que no apoyaron las operaciones norteamericanas en la guerra entre Israel y Estados Unidos contra Irán. Entre ellas, se mencionaban la suspensión de España de la OTAN y una eventual revisión de la postura de Donald Trump y de EE.UU. respecto al reclamo británico sobre las Islas Malvinas, consideradas por la ONU como un "territorio no autónomo" y sujetas al histórico reclamo diplomático argentino.

Marco Rubio es señalado como un posible candidato presidencial republicano, ya que Trump no podría presentarse nuevamente. Marco Rubio es señalado como un posible candidato presidencial republicano, ya que Trump no podría presentarse nuevamente.

Detrás de muchas de estas posiciones aparece la figura de Marco Rubio, quien además es señalado como un posible candidato presidencial republicano, ya que Trump no podría presentarse nuevamente.

Comprender la mirada geopolítica de Rubio resulta relevante. En el caso Malvinas, por ejemplo, se vincula con una preocupación más amplia sobre Europa y, especialmente, sobre el Reino Unido, donde el crecimiento de la población musulmana es cada vez más significativo. Según distintas estimaciones, en las próximas décadas podría haber una fuerte presencia de ciudadanos musulmanes en la política británica. En ese marco, Rubio remarcó en Múnich la importancia de la "fe cristiana" como eje de unión entre Europa y Estados Unidos.

También sostiene una visión estratégica basada en el fortalecimiento militar. Trump afirmó recientemente que el nuevo presupuesto permitirá construir el "ejército soñado" y garantizar la seguridad nacional. A esto se suman conflictos actuales o potenciales en distintos puntos del planeta: Ucrania-Rusia; EE.UU.-Venezuela; EE.UU.-Israel-Irán; EE.UU.-Dinamarca-Groenlandia; EE.UU.-Cuba-Nicaragua; China-Taiwán; Pakistán-India.

El crecimiento musulmán en Europa

El islam es actualmente la segunda religión más importante de Europa después del cristianismo. Aunque la mayoría de los musulmanes llegaron por los procesos migratorios de las últimas décadas, existen regiones de mayoría musulmana en los Balcanes desde la Edad Media, como Albania, Kosovo y Bosnia-Herzegovina.

En la Unión Europea, los países con mayor cantidad de musulmanes son Francia —con entre 6 y 7 millones de personas— y Alemania. Desde 2015, con la crisis migratoria europea, la presencia del islam se transformó en uno de los principales debates políticos del continente.

Los temas más discutidos son el terrorismo islámico, la discriminación, la libertad de expresión, la seguridad nacional, las caricaturas de Mahoma y la vestimenta islámica. A esto se suman políticas migratorias cada vez más restrictivas.

De enero a noviembre de 2025, Frontex registró 166.900 ingresos ilegales a la Unión Europea, un 25% menos que en el mismo período del año anterior.

En los últimos años, las rutas migratorias han ido cambiando: primero Grecia, luego Italia, Marruecos y actualmente la ruta atlántica. Según informes de Human Rights Watch, en países como Mauritania se denunciaron abusos, detenciones arbitrarias y expulsiones colectivas de migrantes, en un contexto de mayor presión europea para frenar la inmigración.

Nada de esto implica estar en contra de la población musulmana ni de la migración legal. La mayoría son personas trabajadoras y pacíficas. Pero sí deja interrogantes abiertos sobre las causas de la migración masiva hacia Europa y sobre las dificultades estructurales que atraviesan muchos de sus países de origen.

LAS MAS LEIDAS