Crisis hídrica: científicos pidieron asegurar caudal ecológico, mejor planificación y cambios en la ley

Especialistas de la UNSJ señaló que la sequía es en gran parte mala gestión de décadas y pidió tomar decisiones en base a evidencias.

La crisis actual no es solo falta de agua; es el resultado de dos décadas de sequía estructural agravados por un modelo de gestión rígido y centralizado”, aseguraron un equipo de especialistas de la UNSJ, en el sexto informe vinculado a la gestión hídrica de San Juan. En un documento, revelaron cuáles son las causas de la falta de agua y cómo el riego agrícola acumula los problemas más urgentes a solucionar.

El texto, que diivulgaron este 31 de marzo por ser el Día Nacional del Agua, analiza tanto las problemáticas naturales y las vinculadas a la gestión. Sumaron recomendaciones para que la provincia pueda seguir teniendo recurso para sus actividades productivas, el consumo humano y el ambiente. Entre las decisiones que recomendaron está gestionar de forma planificada y cambiar la ley, además de buscar asegurar los caudales ecológicos.

Este último punto es central y es la apuesta a largo plazo para evitar problemas más graves en la reserva estratégica más importante de San Juan: su acuífero subterráneo. Los especialistas detallaron que la mala gestión está dañando profundamente el agua subterránea y que si el escenario empeora, se podría perder parte de su capacidad de forma permanente.

Para iniciar un trabajo que asegure que a futuro la provincia seguirá teniendo reservas tanto naturales como en los embalses, pidieron profundizar el diálogo entre Estado, actores sociales y el sector científico y técnico. Alertaron que la mega sequía actual, que se profundiza desde 2016, es una crisis “profunda, pero también es una oportunidad para construir, sobre bases sólidas, un sistema de gestión del agua que garantice la sostenibilidad, equidad y el desarrollo en las próximas décadas”.

La importancia de los caudales ecológicos para el acuífero

El riesgo de daño a largo plazo o permanente en el acuífero subterráneo es el peor escenario en el que puede desembocar la actual sequía. Para evitarlo, es necesario que haya recarga natural, lo que solo ocurre cuando corre agua por el curso del río San Juan entre el dique de Ullum y la Ruta 40.

Solo en esta zona se produce el 95% de la alimentación de las reservas subterráneas, lo que beneficia no solo al área cercana, sino que permite recargar hasta los extremos del valle de Tulum. El agua que se distribuye en otras áreas puede terminar en las napas superiores, pero no alcanza a mejorar el acuífero y puede ser incluso contraproducente para el mismo.

Pero si bien la evidencia científica deja en claro que dejar correr agua por el cauce natural es la mejor solución, esto no sucede desde 2016. Esto se debe a que hace falta que haya un nivel extra de agua que no se va a destinar a riego o consumo humano para que pueda ir al acuífero, pero la profundización de la crisis hizo que esta fuera imposible.

Para dejar que el proceso natural se recupere será necesario una gestión del agua que destine parte de lo que llega desde la Cordillera de los Andes para esta finalidad. El problema está en que durante los años secos se destina la mayoría, o como en el actual toda el agua al riego. La gestión de este sector es la más importante para poder llegar al objetivo de devolverle balance al sistema hídrico provincial.

Un sistema interconectado y complejo

Los autores del informe pidieron tomar decisiones teniendo en cuenta que la cuenca del Río San Juan empieza en la Cordillera de los Andes y se conecta de forma continua con las lagunas de Guanacache. Por eso propusieron pensar la gestión de forma integral, cuidando las tres partes de la cuenca: alta; en el área cordillerana y los diques; la parte media; donde está el Valle de Tulum y la superficie cultivada; y la baja, en la zona este provincial; que está sufriendo una fuerte desertificación.

Esto, explicaron, es fundamental para entender que las decisiones que se toman con respecto a una zona, repercute en las otras. Así, señalaron, el riego agrícola es uno de los principales puntos a mejorar, debido a que este sector es el principal usuario. En general se le destina un 80% o más del agua del río, y durante el actual año hídrico recibirá el total o más del aporte de la naturaleza.

Las ineficiencias en el sector agrícola terminan agotando la totalidad del recurso para el uso productivo y esto hace que hace 10 años no se recargue el acuífero subterráneo. Los especialistas explicaron que parte de este uso excesivo del agua tiene que ver con la ley provincial.

La actual normativa, que viene de los años ’70, obliga a que se entregue la misma cantidad de agua y en el mismo momento a todos los productores y a todas las áreas empadronadas. Debido a estas condiciones que impone la ley calculan que se pierde un 50% del agua que se destina al riego.

Es que una distribución equitativa hace que se envíe agua a zonas que no las necesitan en ese momento del año. Además, muchas de las fincas empadronadas no se encuentran productivas y siguen recibiendo en cada día de riego la misma cantidad que el resto. Cada día de distribución implica enviar a las fincas 3 hm3 de agua.

Debido a la inflexibilidad de la norma, explicaron, es difícil generar una distribución planificada, lo que desincentiva a los productores a invertir en sistemas de riego que ahorren agua. Así, hay otro 20 a 25% del agua que se pierde debido a que todavía subsisten sistemas como el riego a mango o por gravedad.

Una modificación de la normativa, aseguraron los especialistas, podría mejorar la eficiencia en el sistema y también garantizarle a los productores que tendrán agua cuando la necesitan. Pero también, señalaron, es urgente mejorar dotar de tecnología al sistema. Entre las propuestas sumaron compuertas automatizadas, descentralizar Hidráulica y mejorar la red de canales.

La propuesta del equipo científico es la de una mejora integral de la forma en la que San Juan riega, basada en evidencias científicas que los equipos locales de la UNSJ y otras instituciones vienen recolectando hace décadas.

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