La industria argentina volvió a mostrar señales de debilidad en noviembre y registró su tercera caída mensual consecutiva, lo que llevó al nivel de producción a mínimos de casi un año y medio. A pesar de la mayor calma en los mercados financieros tras el triunfo electoral del oficialismo, el sector continúa sin lograr una recuperación y se mantiene como uno de los más afectados por el actual modelo económico.
Según informó este jueves el INDEC, el Índice de Producción Industrial (IPI) se contrajo 0,6% respecto de octubre. Con este resultado, la serie desestacionalizada marcó su peor desempeño desde julio de 2024. En términos interanuales, la caída fue aún más pronunciada: la producción industrial se derrumbó 8,7% frente a noviembre de 2024, el retroceso más profundo desde mediados del primer año de gobierno de Javier Milei.
El dato resulta relevante porque se produjo después de las elecciones legislativas, que habían contribuido a disipar parte de la incertidumbre financiera. En ese contexto, se esperaba que la mayor estabilidad impulsara decisiones de inversión y consumo. Sin embargo, los números oficiales reflejan que la industria sigue en estado de alerta y lejos de una recuperación sostenida.
Un rasgo común entre las divisiones más afectadas es su alta exposición a la política de apertura comercial impulsada por el Poder Ejecutivo. Al comparar con noviembre de 2024 —considerado el pico de la era Milei—, las mayores caídas se observaron en Textiles, prendas de vestir, cuero y calzado, con un desplome del 22,7%; Automotores y otros equipos de transporte, que retrocedieron 20,7%; y Productos de metal, maquinaria y equipo, con una baja del 18,2%, un rubro en el que los electrodomésticos tienen un peso significativo.
En ese sentido, el INDEC detalló que “la producción de aparatos de uso doméstico registra en noviembre una disminución interanual de 39,7%, debido principalmente a una menor producción de heladeras y freezers y de lavarropas”. De acuerdo con referentes del sector, esta contracción se explica por la menor demanda local y por el ingreso de productos importados. Argumentos similares fueron planteados por empresarios de la industria textil y de la indumentaria.
La industria automotriz tampoco escapó a la tendencia negativa. Si bien los vehículos importados ganaron participación en el total de ventas, la menor producción local se vincula en gran parte con la caída de la demanda externa, especialmente desde Brasil. Este escenario se da, además, en un contexto de creciente penetración de autos chinos en la región, lo que plantea un desafío adicional para las industrias locales.
Desde la asunción de Javier Milei, solo dos sectores lograron aumentar su producción: la refinación de petróleo y la industria alimenticia. No obstante, incluso este último rubro acumuló un retroceso del 2% a lo largo de 2025, cuando todavía resta conocer el dato correspondiente a diciembre.

