La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, volvió a respaldar el programa económico del Gobierno de Javier Milei y utilizó la trayectoria de Lionel Messi para explicar el desafío que enfrenta la Argentina.
La titular del FMI elogió la baja de la inflación y el orden fiscal, pero advirtió que consolidar los resultados demandará años de perseverancia.
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, volvió a respaldar el programa económico del Gobierno de Javier Milei y utilizó la trayectoria de Lionel Messi para explicar el desafío que enfrenta la Argentina.
La comparación apareció en un artículo que publicó luego de su visita oficial a Buenos Aires y Neuquén. Georgieva recordó que el ministro de Economía, Luis Caputo, le regaló una camiseta de la Selección con su nombre y el número 10. A partir de ese gesto, trazó un paralelismo entre el camino del capitán argentino y la transformación económica del país.
La funcionaria destacó que Messi levantó la Copa del Mundo a los 35 años, después de atravesar derrotas y frustraciones. Su conclusión fue que los grandes resultados requieren constancia y pueden demorar más de lo esperado.
“La transformación económica sigue un camino similar”, sostuvo Georgieva, quien advirtió que recuperar la estabilidad resulta difícil, pero conseguir que perdure representa un desafío todavía mayor.
La titular del organismo internacional resaltó varios indicadores registrados durante la gestión de Milei:
Georgieva atribuyó esos resultados a las decisiones tomadas por el Gobierno, pero también reconoció la perseverancia y los sacrificios realizados por la población argentina.
Durante su paso por el país, la titular del FMI se reunió con Milei, Caputo, autoridades del Banco Central, empresarios y estudiantes. También recorrió Vaca Muerta, a la que describió como una muestra del potencial que tiene la Argentina para atraer inversiones y generar exportaciones.
En su análisis, también mencionó el crecimiento de la minería, la competitividad del agro y las exportaciones de servicios basados en el conocimiento. Sin embargo, aclaró que la estabilización deberá traducirse en crédito, empleo formal, inversiones y una mejora más amplia de las condiciones de vida.
Para reflejar esa tensión, Georgieva relató el encuentro que mantuvo con una trabajadora argentina que tiene tres empleos y todavía atraviesa dificultades económicas, aunque conserva la esperanza de que el país mantenga el rumbo. Con esa historia, reconoció que los avances macroeconómicos no modificaron de inmediato la realidad cotidiana de todas las familias.
La funcionaria también respaldó la propuesta oficial para fortalecer la independencia del Banco Central, al considerar que podría contribuir a sostener la baja de la inflación en el tiempo.
Argentina mantiene con el FMI un programa por US$20.000 millones, aprobado en abril de 2025. Además, continúa siendo el principal deudor del organismo, con compromisos que cobrarán especial importancia durante 2027. Pese a ello, Georgieva aseguró durante su visita que no observa actualmente la necesidad de un nuevo financiamiento y expresó confianza en la capacidad del país para afrontar sus obligaciones.
El mensaje final combinó respaldo y cautela. Para la directora del FMI, la Argentina sentó las bases de una economía más estable, pero todavía debe convertir esos resultados en crecimiento sostenido y prosperidad duradera. El desafío, resumió, será “mantener el rumbo”.