El principal horno de Loma Negra en la ciudad bonaerense de Olavarría se apagará hasta noviembre de 2026. La noticia se conoció justo en un momento en el que la industria y la construcción repuntaron su actividad en marzo, según el Indec, por primera vez en el año. El despacho de cemento, sin embargo, cayó en abril y la falta de seguridad acerca de la provisión de gas para la industria genera mayor incertidumbre en el sector.
La pausa, que la empresa describe como una medida programada para ajustar la producción al contexto actual de costos energéticos y sobreabundancia de insumos, responde a dos factores: el impacto directo del alto costo del gas durante los meses de invierno y el excesivo stock de clínker (el componenete activo del cemento portland) acumulado, resultado de una sobreproducción registrada en el verano.
La decisión de Loma Negra marcó una diferencia con los ciclos habituales de paradas técnicas, que suelen extenderse por poco más de un mes. El secretario general del sindicato minero AOMA Olavarría, Alejandro Santillán, explicó que las interrupciones programadas por mantenimiento generalmente duran unos 40 días, pero advirtió que “la extensión anunciada para este año no tiene precedentes”. Según datos del sindicato, en L’Amalí se almacenan actualmente más de 700.000 toneladas de clínker por fuera de los silos, un volumen considerable que permitirá mantener activa la producción de cemento de Loma Negra en la localidad bonaerense.
La planta de la cementera en Olavarría opera con dos hornos principales. En esta oportunidad, uno de ellos permanecerá detenido durante seis meses, mientras que el segundo cesará actividades en mayo y junio, con expectativas de reactivación en julio de acuerdo con las proyecciones empresariales. El gremio sostiene que las tareas de mantenimiento podrían concretarse en algunas semanas, pero, tal como señalaron fuentes de AOMA, la elección de prolongar el cese hasta fin de año responde a la caída en la construcción y el fin de la obra pública.
El clínker, elemento fundamental para la fabricación de cemento portland, se produce en hornos donde la piedra se cocina antes de ser molida y mezclada con piedra caliza en una proporción de 60% a 40%. El parate coincide con un momento crítico del sector: los datos del Índice Construya (IC) reflejaron en abril una suba mensual del 4,98% desestacionalizada, pero se ubica un 4,7% por debajo del mismo mes de 2025. En el primer cuatrimestre de 2026, los despachos de productos para la construcción estuvieron apenas un 0,6% por encima del período enero-abril del año anterior.
Esta tendencia descendente también se observa en la venta de cemento: la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco) informó que en abril de 2026 se despacharon 639.100 toneladas de cemento portland, marcando una baja frente a marzo de 2026 en 134.200 toneladas y en comparación con abril de 2025 en 183.120 toneladas. La actividad de la construcción repuntó en marzo, pero se mantiene en un nivel bajo de actividad en términos históricos.
Cambios de control y estrategia energética
La pausa en la producción de Loma Negra se produce semanas después del traspaso de control accionario. Tras la salida del grupo brasileño Camargo Correa, el empresario Marcelo Mindlin tomó el mando de InterCement y de la cementera, en un movimiento que devolvió a la compañía la presencia local tras dos décadas de capital extranjero.
Según la carta que la propia compañía envió a la Comisión Nacional de Valores, la nueva estructura accionaria quedó conformada por Latcem LLC (38,7%), liderada por Mindlin, Redwood Capital Management (26,7%) y Moneda Patria Investments (24%). El propio Mindlin fue designado presidente de InterCement y de Loma Negra, mientras que Sergio Faifman mantuvo la dirección ejecutiva.
El gas, el principal desafío de la industria en 2026
En el plano energético, la coyuntura de 2026 presenta desafíos particulares para la industria argentina. Si bien la Argentina registró un superávit energético en el primer trimestre del año con un saldo positivo de USD 2.405 millones, la necesidad de importar gas natural licuado (GNL) durante los meses de mayor consumo persiste, debido a la limitada infraestructura de transporte y almacenamiento.
En este contexto, el incremento global de precios por los conflictos en Medio Oriente elevó el costo de importación de GNL a USD 20 por millón de BTU en promedio, frente a los USD 12,3 del año anterior. En este contexto, la Argentina deberá importar al menos 10 buques de GNL para abastecer la demanda de la industria durante el invierno, según confirmaron fuentes del sector a Infobae.
La logística y financiamiento de estas importaciones debía cambiar este año. Si bien tradicionalmente era el Estado argentino -a través de Enarsa- el absorbía el diferencial de precios, subsidiando las tarifas a la industria, para este invierno, el gobierno instruyó que las grandes empresas, incluidas las cementeras, deberán comprometer con antelación los volúmenes de gas que deseen adquirir. Según consignó la secretaría de Energía , las industrias que no reserven cupos se expondrán a eventuales interrupciones en el suministro durante las olas de frío.
El encarecimiento del GNL obliga a muchas industrias, como las productoras de ladrillos o porcelanato, a evaluar alternativas: suspender, adelantar fabricación o prescindir directamente del insumo, a tenor de sus propios niveles de inventario y las condiciones meteorológicas que determinan la demanda de gas.
En este escenario, la industria solicitó al gobierno que sea el propio Estado quien absorba la diferencia entre el nuevo “valor real” del mercado internacional y los precios convenidos a nivel local. El razonamiento es evitar que la suba de costos energéticos acabe trasladándose a los precios finales en un contexto de utilización reducida de capacidad productiva y demanda interna deprimida. Las empresas, en tanto, tienen que adelantar la cantidad de gas que necesitarán, al menos, durante el mes de junio.