El Gobierno pondrá en marcha esta semana uno de sus principales instrumentos para intentar reactivar el crédito hipotecario. La primera licitación del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de Anses contemplará $200.000 millones que serán colocados en bancos para que puedan financiar la compra, construcción, ampliación o refacción de la primera vivienda.
La operación, que en principio se realizará este jueves, será también la primera prueba para medir el interés de las entidades financieras. Ese mismo día, el directorio del Banco Central deberá avanzar con la aprobación de la operatoria.
Cómo funcionará el programa
El esquema diseñado por el Ministerio de Economía contempla licitaciones de $200.000 millones cada una hasta alcanzar un total de $2 billones. Los fondos del FGS se depositarán a largo plazo en entidades financieras, con la condición de que sean destinados a nuevos créditos hipotecarios.
Para evitar que un solo banco concentre los recursos, cada entidad podrá ofertar como máximo por el 20% del monto total de cada convocatoria. Una vez constituido el depósito, los bancos tendrán 90 días corridos para colocar el dinero en nuevos préstamos, por lo que los recursos de esta primera licitación deberán asignarse antes del 1 de diciembre.
El instrumento tendrá dos opciones para los bancos: depósitos a un año, con una tasa mínima de UVA más 2,5%, y depósitos a cinco años, con una tasa mínima de UVA más 4,5%.
A su vez, los créditos otorgados a los clientes tendrán una tasa máxima de UVA más 7,5%, deberán tener un plazo de al menos 15 años y podrán alcanzar hasta 150.000 UVA, un monto que actualmente equivale a algo más de USD 200.000.
El dinero tendrá un destino específico: la primera vivienda, ya sea para comprar, construir, ampliar o refaccionar.
Cuántas familias podrían acceder
El Gobierno estima que el programa podría permitir financiar entre 17.000 y 18.000 operaciones hipotecarias. La cifra representaría cerca del 40% de las 43.700 familias que obtuvieron un nuevo crédito hipotecario durante 2025.
El resultado final, sin embargo, dependerá de cuánto interés despierten las licitaciones entre los bancos y de la capacidad de las entidades para colocar los fondos dentro del plazo establecido.
Un análisis de la consultora Invecq consideró que la medida funciona como un “puente transitorio” frente a uno de los principales problemas que enfrenta el mercado hipotecario argentino: la falta de ahorro de largo plazo en pesos.
Los $2 billones previstos para todo el programa equivalen, según sus cálculos, a unos USD 1.300 millones y representan más del 10% del stock actual de crédito hipotecario. La cifra adquiere relevancia en un mercado que viene mostrando una desaceleración en el ritmo de nuevos desembolsos.
El Gobierno busca reactivar la construcción
La apuesta oficial no se limita al acceso a la vivienda. El ministro de Economía, Luis Caputo, vinculó el programa hipotecario con las medidas destinadas a facilitar el financiamiento en dólares para empresas y desarrolladores.
El objetivo es actuar simultáneamente sobre la oferta y la demanda: facilitar la construcción de nuevos proyectos y, al mismo tiempo, ampliar la cantidad de familias que pueden acceder a un préstamo para comprar o mejorar su vivienda.
Para el Gobierno, esa combinación podría convertirse en un impulso para la industria de la construcción, uno de los sectores que todavía muestra rezago y que tiene un fuerte impacto sobre el nivel de actividad económica y el empleo.
Así, la primera licitación de $200.000 millones será seguida de cerca por bancos, desarrolladores y potenciales compradores de viviendas, ya que permitirá conocer hasta qué punto el nuevo esquema logra traducirse en créditos concretos para las familias.