Grecia Colmenares regresó a la televisión argentina con su ingreso a la casa de Gran Hermano: Generación Dorada (Telefe) este lunes, en un episodio marcado por la sorpresa y la emoción tras ocupar el lugar dejado por Andrea Del Boca. La incorporación de la actriz venezolana de 63 años no solo significa su reencuentro con la audiencia local después de 14 años.
Con más de cuatro décadas de trayectoria y más de 20 telenovelas en su haber, Grecia Colmenares forjó un vínculo destacado con el público argentino a partir de éxitos como Topacio, Manuela y Cristal, que la consolidaron como una figura central del género en la región. En el inicio de la emisión, previa a su ingreso a la casa, Santiago del Moro la recibió en el estudio, donde la actriz, visiblemente emocionada, expresó su felicidad “Muy contenta. Gracias. Gracias Argentina, después de 14 años, piso el mismo estudio de Manuela”, aseguró, mientras recordaba que allí había grabado una de sus recordadas telenovelas.
El momento del anuncio estuvo antecedido por la salida de Andrea Del Boca, quien debió abandonar la competencia por motivos médicos luego del accidente que tuvo en la cocina de la casa. En la gala del lunes, el animador presentó a Colmenares como “una estrella de las telenovelas, amada por el público”. La actriz, con un atuendo blanco íntegro y su característica melena rubia, ingresó a la casa portando su valija, generando un clima de inmediata expectativa entre los participantes, que se sorprendieron y la recibieron entre abrazos y gestos de admiración.
La irrupción de Colmenares tuvo momentos de especial calidez, como el abrazo inicial de Yanina Zilli, quien la recibió con un “bienvenida, mi amor”. Minutos después, Colmenares se acercó a Manuel Ibero, que aún se encontraba conmovido por la salida unos minutos antes de Lola Tomaszeuski en la gala de eliminación. “Eso pasa. Espero darte una sorpresa para bien”, consoló Grecia a Manuel, en un emotivo intercambio.
Su llegada reconfiguró el ambiente del reality, alterando las estrategias y relaciones de los habitantes. En sus primeras palabras dentro de la casa, Colmenares se mostró sensibilizada: “Gracias muchachos por recibirme con tanto cariño en esta casa. Esta casa es mágica. Vamos a pasarla bien, bailar, divertirnos… Seguro habrá alguna pelea, pero como en todas las familias”. En su interacción inicial también marcó límites para la convivencia, al solicitar orden en la habitación compartida y dejar clara su impronta.
El impacto del ingreso de Colmenares se acentúa por el contexto del programa que ante el retiro de una de sus figuras centrales, optó por una figura internacional para sumar el carisma de la actriz, que no aparecía en televisión argentina desde su participación en Bailando por un sueño en 2012. En la misma línea que en el ingreso de Andrea del Boca, el objetivo fue reconectar con el público que acompañó el auge de las telenovelas en los años ochenta y noventa, y sumar potencial de generación de conflictos y alianzas en la dinámica interna de la casa.
A nivel profesional, además de su reconocida trayectoria en ficción, Colmenares cuenta con antecedentes en realities televisivos. En 2012 fue parte de la competencia de Marcelo Tinelli y, en 2025, participó durante seis meses en Grande Fratello, la versión italiana de Gran Hermano. Su experiencia en formatos de competencia y su perfil internacional constituyen un diferencial respecto a otras figuras del ciclo.
El episodio de bienvenida incluyó un video retrospectivo de los clásicos televisivos de la heroína de muchísimos culebrones y una cálida integración con los participantes, seguida de una cena especial, que solo pudo disfrutar la recién llegada. “Esperemos disfrutar tanto, hasta que el público quiera que ninguno salga de la casa”, manifestó durante el brindis, reforzando el tono emotivo de su regreso.