LA NEGRA
- Chueco. ¿Qué andas haciendo por acá?
El escritor sanjuanino comparte con los lectores una de sus creaciones, que muestra los usos, costumbres y realidades de la vida en la zona rural.
- Chueco. ¿Qué andas haciendo por acá?
- Aquí, buscando alguna changuita.
(Así empezaba la conversación entre dos viejos compadres)
- Si me queré ayudar con las cabras.
- Lo que sea. –dijo el Chueco.
- Bueno, andá vos pa’llá que yo las atajo por acá.
- Si compadre. ¡¡Ea, Ea, Ea!!
Luego de un rato de arrear animales Rufino dijo:
- Listo, ya están. ¡Cerrá la tranquera Chueco! Yo tengo que separar dos para carnear, que mañana viene el de la parrillada del pueblo pa llevá.
- ¿Te pagué lo que te quedé debiendo de la otra vé?
- No Rufino. Por eso vengo también.
- Vamo pa la casa a ver si te arreglo y de paso le pedimos a la Negra que nos ceba unos amargos. Te cuento Chueco, ya que te conozco desde hace tanto tiempo, que ando medio preocupao. Llevo 3 años rejuntao con ella, desde aquella vé que se fue a vivir a mi casa, porque se había peliau con su ex. ¿Te acorda vo? Solo que últimamente veo que anda media cabreada, y no sé por qué. Se me hace que le debe haber echao el ojo a otro..
- No creo compadre, no le hagas caso. Ansí son las mina, Ya se le va a pasá. Yo como ando desapartao, no tengo esos problemas.
- ¡Negra, ya llegamo! ¡Apurate con el mate!
- Bueno, bueno, Rufino, ¡menos grito che!
- Yo no grito, así hablo. - replicó Rufino
- Eh Chueco, como andá. -dijo la Negra
- Bien. Dice el compadre que vas a cebar unos amargos.
- Y puede se. La pava ya está. -dijo la Negra
- Chueco, sacá el perro e la silla y sentate. Esos que están ahí arriba de la mesa, son los cuchillos recién afilado pal carneo de mañana. - dijo Rufino
- ¿Y vos Chueco, hace mucho que no se lo ve por acá? - dijo la Negra
- Y, medio cortao ando.
- Yo ahora te arreglo lo que te debo, aunque tan mal no veo que te vaya. ¿De ande ha sacao esa motito?
(En efecto, el Chueco había llegado en una Corven 110 algo destartalada.)
- Amalaya fuera mia, se la he pedido a mi vieja. Ademá vo decí eso pero sos dueño de esta propieda.
- Fue la herencia que me dejó mi viejo, que Dio lo tenga en su Santa Gloria.
- Yo tuve que vender la cocina que tenía pa poder pagar en el almacén. – dijo el Chueco
- ¿Y qué vas a hace?
- No sé, rumbiar pa otro lao.
Antes de recibir otro mate Rufino dijo:
- Disculpá pero voy p’al baño. Ya vengo.
- Menos mal que se fue. ¿Queré una semita? Hace rato que te estaba esperando. Me dijiste que iba a veni la semana pasada. El Rufino me faja y vive en pedo. - le dijo la Negra
- No tengo excusa pa venir, Negra, la guita que me debe es lo único que me puede salvá en este momento y la necesito ya. No quiero que él sospeche. Con el somo amigo de siempre, ademá ando viendo de irme pa otro lao a buscar conchabo.
- No te vayas del pueblo otra ve, ya me dejaste aquella vez que me vine pa'ca porque no tenía pa dónde ir.
- Nadie te dijo que te viniera pa’ca.
- Y que queré que hiciera si no me llevaste con vo.
- No tenía ni un mango Negra. Igualito que ahora.
- Mirá, el vierne viene el gobernador y el Intendente pa inaugurá la salita de salú y trae a un ex amigo mío que te puede echa una mano. - le dijo la Negra
- ¿La salita de salú, otra vé? ¿Acaso no la había inaugurao el gobernador que estaba ante? Igual no creo en los hijo’e puta esos, que chorean pa’ ellos nomá.
- No te calentí, ¿a dónde va a ir? Y ademá, ¿Me vai a dejar acá?
- Hablá más bajo Negra, a ver si viene y te escucha. No quisiera dejarte acá pero primero me gustaría encontrar algo y despué vemo. Yo quiero tené una vida mejo. ¿Me entendé?
- Cortita, yo acá no estoy bien. – dijo la Negra
- ¿Y se puede sabé por qué no estás bien acá? - dijo Rufino volviendo del baño y cerrándose el cinto.
- EEEhh bueno, no empecés otra vez Rufino, vos entendés cualquier cosa. Quise decir que, a una siempre le falta algo.
- ¿Ah si? Con vo voy a hablar despué. Y vos Chueco, tomátela, ¡cabrón de mierda!
- Pero Rufino pará, ¿qué te pasó?
- ¿Que qué pasa? Te vas ya y no te pago un carajo.
- No te entiendo.
- ¿Crees que soy boludo? Esta hembra mal agradecida es mía y vos te mandás a mudar ya.
- ¡Antes me pagás! La Negra es tuya y la guita es mía.
- No te pago una mierda. ¡Vos con la Negra no tení nada que hablar!
- ¿Por qué no? –dijo la Negra
- ¡Vo no te meta, Negra traidora! – gritó Rufino mientras le pegó una bofetada.
- Me voy a meter si quiero. ¡Vos a mí no me maltratá más Rufino!
- ¡¡Dejá ese cuchillo Negra!! No - ¡Basta Negra!! No. No. Ya está Negra! -gritó el Chueco
- Pará Negra. Pará. No jodás -dijo Rufino
Luego de unos momentos de silencio, el Chueco dijo en tono casi inaudible:
- Está ensangrentao hasta los huevos, pero parece que respira.
- ¡Se lo tenía bien merecido! - dijo la Negra
- ¡Qui has hecho Negra! Yo me las tomo.
- ¡Llevame con vos, Chueco!
- Si claro, pero primero traeme la plata que me debe.
- Si, la tiene en el tarro e la leche. Voy a buscarlo y salgo.
- Apurate. Te espero en la moto. – dijo el Chueco
- Aquí está todita la guita. - dijo la Negra volviendo
- Gracias Negra. – dijo el Chueco, mientras con una mano agarraba el tarro manchado con sangre y con la otra aceleraba la moto todo lo que podía
- ¡Noooooo! ¡No te vayas otra vez! ¡hijo’e putaaaa! – dijo la Negra, mientras veía como se alejaba
Miguel Ángel Cabello Lázzaro es docente jubilado. Profesor de Enseñanza Primaria y cursó en forma incompleta la carrera de Profesorado en Letras de la UNSJ. Dictó la asignatura de Lengua y Literatura en el nivel Medio.
Como escritor participó junto a sus alumnos en concursos literarios de la Provincia de San Juan y del INADI.
Se dedica a la producción de Cuentos y en ese sentido publicó el Libro “Sanjuentos” y “La fe de la niña”, los cuales fueron presentados en la 49 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.
Esta convocatoria de DIARIO DE CUYO y diario LOS ANDES está destinada a artistas sanjuaninos y mendocinos: autores de poemas, crónicas, cuentos, ensayos, historietas y cómics; y también ilustradores, pintores y fotógrafos (artísticos), quienes deberán enviar sus obras para que sean publicadas en sus ediciones web y papel; y en sus redes sociales.
Las obras deberán estar acompañadas de una breve biografía del autor y breve reseña sobre la/las obra/s a publicar. También de una foto color del autor, de frente.
Las obras literarias -cuentos, poemas, narraciones, etc.- no deberán superar las 1000 palabras.
Todo el material (textos o imágenes, reseña de la obra, biografía, foto personal y declaración) deberá enviarse en un solo correo electrónico a la siguiente dirección: [email protected]
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