Convocatoria para artistas: cuentos de Delfina Carmona

La escritora sanjuanina comparte con los lectores algunos de sus relatos breves, de fantasía y terror, incluidos en su libro "Las historias de Leanan Sidhe".

La Bella Durmiente

Me coloqué junto al lecho de la princesa dormida. Su cara era blanca como la crema, por lo que resaltaban sus labios colorados y sangrantes. Y sus pecas, ¡oh, sus pecas! Doradas como las flechas de Cupido.

La princesa se estaba llenando de tierra porque llevaba mucho tiempo durmiendo, era prácticamente una antigüedad. Pero seguía viva, así que me arrodillé a su lado. Apoyé los labios en su cara y percibí su pulso. En esa posición, le fui extrayendo los latidos y la energía. Su boca se emblanqueció. La piel se le arrugó como papel.

De súbito, escuché el galope del caballo del príncipe. Estaba llegando al castillo hechizado. El ingenuo. ¿En serio creyó que, en 100 años, ningún demonio del sueño, ningún íncubo robaría la vida de la princesa?

Cuando la rabia afecta a los humanos

Las nubes tapaban la luna, por lo que su luz era de un blanco tan suave como el de un vidrio empañado. Ese resplandor entraba en una oficina caliente y asfixiante. Allí Lorenzo le contaba a un psicólogo:

—Cuando sufro ataques, siento una rabia incontenible. Araño, muerdo y desgarro, pero ¡solo me doy cuenta de lo que hago cuando es demasiado tarde! Entonces, al recuperar la conciencia, ¡estoy lleno de sangre y veo cadáveres a mi alrededor!

—Sé lo que te pasa, Lorenzo. Estuve presente en la iglesia cuando te dio uno de tus arrebatos. He lidiado con muchos casos iguales. Es como si repentinamente emergiera tu parte salvaje, sepultada durante siglos por los valores civilizados.

—¡Exactamente! Puedo sufrir una crisis ahora mismo y herirlo a usted. En este lugar y a esta hora, ¿quién lo auxiliaría? Por eso, no creo que tratarme sea trabajo para un psicólogo.

—Es que no soy un psicólogo.

Reveló el sacerdote. Al descubrirse la luna llena, colocó en su revólver una bala de plata, la única que podía matar un hombre lobo.

El Nuevo Mundo

Los hombres de ropa metálica llegaron de repente y nos conquistaron. Sí, conquistaron América, no la descubrieron como ellos afirman. Pues no somos un mundo nuevo. Existíamos antes de que nos encontraran. Poseíamos una historia llena de mitos, reyes, deidades, política, leyes, ideologías, guerras y ciencias. Pero los hombres de ropa metálica quemaron los libros y obras de arte que atestiguaban nuestro pasado. Además, robaron tesoros para entregárselos a reyes que desconocíamos. Nos enseñaron su idioma. Impusieron su religión y prohibieron nuestros ritos. Nos esclavizaron porque, al ser diferentes, nos creyeron inferiores. Esta vez ni internet ni la inteligencia artificial pudieron ayudarnos. Los alienígenas habían dominado la tierra.

La nueva Roma

En el palacio romano, pétalos de rosas caían del techo. Con música de liras, las personas danzaban locamente usando guirnaldas azules. Niños de 12 años pasaban corriendo con raros trajes de cabra. Los soldados cometían perversiones de lo más grotescas en vez de cumplir su labor. En un momento de la noche, alguien liberó unos leones y sangre turbia empapó el suelo.

En esas fiestas, el emperador Heliogábalo malgastaba el tesoro del imperio. Por eso hasta los pretorianos, sus guardianes, lo odiaban. Una mañana decidieron ahogarlo. En ese momento, antes de morir, Heliogábalo notó el aura blanca de uno de los hombres. Era el arcángel Rafael en forma de soldado. El romano lo tomó de la coraza y gritó:

—¡Esto no termina aquí, aunque Roma desaparezca! ¡Volveré a fundar un imperio que conquiste el mundo entero! ¡Quien vaya ahí siendo inocente sufrirá las humillaciones más degeneradas! ¡No se salvarán niños ni mujeres! ¡Habrá celebraciones tan salvajes como fueron las mías! ¡Riqueza, lujo y canibalismo! ¡Sangre y perversión sin límites, sin límites!

Rafael desprendió de su coraza las manos de Heliogábalo y terminó de matarlo. Durante siglos, se preguntó dónde renacería la Roma desenfrenada y sangrienta que había prometido el emperador. Entonces, en 1903, se fundó Hollywood.

El único fruto de la alquimia

Los homúnculos son criaturas humanoides que no se conciben naturalmente. Nacen de experimentos alquímicos, o sea, procedimientos que mezclan esoterismo y ciencia. En el Medioevo, se inventaron muchas recetas para fabricar homúnculos. Ninguna funcionó. Solo Giordana, una alquimista del Renacimiento, pudo lograrlo. Así que existo gracias a ella.

Para crearme, se hirió una mano y vertió sangre en un recipiente como cuentan que hizo Jesús en la última cena. Agregó polvo de unicornio y veneno cristalino. Luego plantó una semilla y la regó no con agua, sino con la sustancia especial. Pronto nació una flor en cuyo centro reposaba mi cuerpo. Parecía el fruto de la planta. Medía 8 centímetros. Giordana, al observarme, se emocionó. ¡Había creado un homúnculo! ¡Lo que tantos alquimistas habían soñado!

Pero crear vida artificial es demasiado peligroso. Por lo tanto, el experimento de Giordana permaneció en secreto. Solo se divulgó de forma distorsionada, mediante un cuento sobre una mujer pequeñísima, una semilla y una flor (sin sangre ni alquimia). Hasta me colocaron un nombre bastante simpático para una criatura surgida de lo más inmundo de los cerebros medievales: Pulgarcita.

Cuervos de luz

Los fuegos fatuos aparecen en mitologías de América, de Asia y de Europa. Se trata de cuerpos llameantes que nadan en el aire nocturno. En apariencia, son una maravilla: producen un susurro constante y desprenden humo igual que una taza de café. Para comunicarse entre sí, titilan, cambian de color e intensidad. No obstante, son depredadores y se alimentan de espíritus humanos. Por ello, absorben el hedor a muerte de cementerios, hospitales, zonas de guerra y lugares donde ocurren accidentes.

Estas criaturas son como aves carroñeras: vuelan todo el tiempo sobre las personas. Las miran soberbiamente desde arriba como un humano observaría el tablero de un juego que está por ganar. Sin embargo, las ingenuas personas, atraídas por la belleza de los fuegos fatuos, los dibujan y fotografían. Los unen con líneas imaginarias para crear figuras. Incluso les preguntan su destino. Y las estrellas, convencidas de que jamás serán bajadas de su pedestal, ríen con malicia.

Breve perfil de la autora

Pm5LGDpjfTSMJvPbwuGYJ85jXwye4DTwDzFYCQyP2k2

Delfina Carmona escribe cuentos de hadas, de horror y de guerra. Fue publicada en la antología Letras vivas 2018 de la Sociedad Argentina de Escritores, en la Antología de cuentos cortos 2022 del Rotary Club y en el volumen V de la colección Antologías del Bicentenario de la Cámara de Diputados de San Juan. Recibió distinciones del Concurso Literario San Juan Escribe 2016 y del 79º Concurso Internacional de Poesía y Narrativa del Instituto Cultural Latinoamericano. La mayoría de los reconocimientos fueron por obras sobre las Malvinas.

Es autora del libro de fantasía y terror, Las historias de Leanan Sidhe. Otras de sus piezas recientes son Crónicas de horror folclórico (historias sobre leyendas urbanas de San Juan) y Feería: Cuentos, relatos y poemas de fantasía.

Su red social es Delfocarmona en Pinterest

CONVOCATORIA ABIERTA

Esta convocatoria de DIARIO DE CUYO y diario LOS ANDES está destinada a artistas sanjuaninos y mendocinos: autores de poemas, crónicas, cuentos, ensayos, historietas y cómics; y también ilustradores, pintores y fotógrafos (artísticos), quienes deberán enviar sus obras para que sean publicadas en sus ediciones web y papel; y en sus redes sociales.

Las obras deberán estar acompañadas de una breve biografía del autor y breve reseña sobre la/las obra/s a publicar. También de una foto color del autor, de frente.

Las obras literarias -cuentos, poemas, narraciones, etc.- no deberán superar las 1000 palabras.

Todo el material (textos o imágenes, reseña de la obra, biografía, foto personal y declaración) deberá enviarse en un solo correo electrónico a la siguiente dirección: [email protected]

Es requisito indispensable conocer bases y condiciones de la convocatoria de DIARIO DE CUYO, que podrán consultar en este LINK

LAS MAS LEIDAS