Facundo Cornejo, el bailarín cordobés que descontó un sueño con Carmina Burana

Tras la última función en el Teatro del Bicentenario, anoche, hizo un balance de su intensa experiencia en San Juan.

La aclamada producción de Carmina Burana cerró sus puertas en el Teatro del Bicentenario de San Juan con una emotiva última función el 13 de junio. La megaproducción del máximo coliseo local cautivó al público y significó otro hito artístico para los intérpretes que formaron parte de esta puesta en escena, entre ellos, el bailarín Facundo Cornejo.

Solista del Ballet de Córdoba, asumió el rol de invitado para protagonizar la exigente escena de "Taberna". Y fue así como cumplió un viejo anhelo, ya que esta coreografía de Mauricio Wainrot -con quien trabajó- era la primera que había visto al iniciar sus estudios en Buenos Aires. "Siempre fue un deseo y un sueño, así que la invitación para esta reposición en San Juan, la verdad que fue un lujo y también un desafío", confesó el ex integrante del Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín sobre lo que significó este debut en su carrera. Y agregó: "Claramente que hacer Carmina Burana, una obra que se hace en tantos lados del mundo y que tiene este nivel artístico y técnico tan difícil, y que me agarre a mis 33 años, como en la plenitud y habiendo transitado ya tantas obras, la verdad que me emociona y me conmueve muchísimo".

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Facundo con Gema Bueno, en Carmina Burana

Facundo con Gema Bueno, en Carmina Burana

Para Cornejo, la interpretación en el escenario sanjuanino demandó un riguroso esfuerzo. "Técnicamente es muy difícil, así que también estuve entrenando mucho para estar bien preparado. Y Taberna es una escena que habla mucho sobre lo mundano, hay que tener el peso muy a tierra también y es muy fuerte interpretativamente", detalló el artista cordobés.

A su vez, elogió su paso por el Bicentenario, donde ya ha actuado: "Siento que para cualquier bailarín venir a bailar al Teatro del Bicentenario es maravilloso. Creo que es una joya a nivel nacional por lo que se está produciendo, por la calidad artística y humana". Aunque señaló que el contexto actual es complicado para los trabajadores de la danza, remarcó que esta propuesta "es una gran apuesta al arte y a la cultura" que posiciona a San Juan como "un polo artístico de nivel internacional".

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Carmina Burana en el TB: sinergia y complicidad

El proceso de un mes de ensayos no solo consolidó el nivel técnico, sino que forjó un profundo lazo humano entre los integrantes del elenco, que trabajó bajo la guía de Victoria Balanza, al frente del Programa de Formación de Danza del TB, y de quien Cornejo fue compañero en el Ballet del San Martín; y de Alexis Mirenda. En ese marco, Cornejo dijo que construyó un sólido vínculo con su compañera de fórmula, la sanjuanina Gema Bueno. "Es una artista impecable, la verdad que yo estoy maravillado con ella. Siento que nos potenciamos muchísimo y encontrarnos con la mirada en escena es un regalo", elogió el solista, destacando que el entendimiento mutuo fue clave.

La conformación de un elenco concertado tuvo un rol fundamental en la experiencia y en la madurez grupal de la obra, donde la trayectoria de figuras como él y Lucas Segovia -radicado en Estados Unidos- se acopló a la frescura del grupo. "La experiencia que tengo, que tiene Lucas viene a complementar toda la energía y la juventud que tienen los bailarines, siento que hubo fuerzas en tensión y que el resultado fue precioso", expresó. Y fue por más: "En Argentina hay grandes profesionales, hay muchísimo talento y creo que al hacerse este elenco concertado hemos podido charlar mucho, cambiar ideas, opiniones, formas de ver la danza, de ver el trabajo, así que ha sido muy enriquecedor".

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Esa convivencia diaria despertó una fuerte sensibilidad a medida que se acercaba el cierre del ciclo. Las emociones a flor de piel marcaron las últimas funciones. "Se armó una comunidad y un grupo humano que hizo que nos potenciáramos, ya hemos venido un poco llorando también estos días, pero siento que eso también nos potencia mucho en escena, nos ayuda a encontrar una mirada, a poder entregarnos... Sí, obviamente se pone en juego mucho la emocionalidad", relató el artista.

Para Cornejo, el final del proyecto trajo consigo sensaciones encontradas por tener que despedirse de la provincia, que lo ha visto bailar más de una vez y que dijo llevar en su corazón. Explicó que este adiós les dejó mucho cariño, pero a la vez un vacío. Sin embargo, tras reconocer que todo eso es parte de su profesión, rescató la importancia de las uniones creadas de cara al futuro. "Creo que es crear redes, que son muy imoportantes; también para poder ir generando más trabajos y poder sostenernos entre todos", concluyó el bailarín antes de regresar a Córdoba para ensayar Giselle, con la firme promesa de regresar siempre que se pueda a San Juan.

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