Director coral, magíster en pedagogía musical Kodály egresado con honores de la Kodály Institute, de Hungría, y profesor universitario en educación musical -entre otros logros-, Jorge Fuentes cumple 10 años frente a los coros de niños de la UNSJ.
El profesor cumple 10 años al frente de los tres coros de niños y jóvenes de la Escuela de Música, dependiente de la FFHA (UNSJ).
Director coral, magíster en pedagogía musical Kodály egresado con honores de la Kodály Institute, de Hungría, y profesor universitario en educación musical -entre otros logros-, Jorge Fuentes cumple 10 años frente a los coros de niños de la UNSJ.
Todavía sin un plan de cómo será el festejo, de momento, la gran celebración junto a sus pequeños y jóvenes coreutas, a su equipo y al público, será el 10 de noviembre, cuando tendrá lugar el espectáculo temático anual, El Circo, en el Teatro del Bicentenario.
El recorrido de Fuentes al frente de las tres agrupaciones -a las que le imprimió su dinamismo y que son consideradas “modelo” dentro y fuera del país- comenzó a mediados de 2016. Fue cuando, recién llegado de Hungría, asumió la dirección de manera interina tras la jubilación de la histórica y respetada profesora Ana María Oro. Pero lo que en principio parecía una transición se transformó en el punto de partida para una renovada estructura.
La respuesta no tardó en superar s las expectativas. “En el 2017 fue impresionante la cantidad de inscriptos que tuvimos, 340 en total. Bueno, ahí fue la creación de Los Jilgueritos, que no existían”, recordó el nacimiento del grupo de los más pequeñitos. Aquella iniciativa, que nació casi como un ensayo de extensión universitaria, cobró otra dimensión y las autoridades de la UNSJ entendieron la necesidad de consolidar la agrupación en el tiempo.
Para sostener semejante volumen de alumnos sin perder calidad, el director organizó un equipo de trabajo afín. Mariana Pechuán, que ingresó al proyecto con Los Jilgueritos, naturalmente se hizo cargo de este grupo como co-directora; y lo mismo Luciana Escudero, con el Preparatorio de niños, mientras que Fuentes sigue con el Coro de Niños y Jóvenes y la dirección general. Y junto a ellos, otros profes que apoyan en distintas áreas.
“Se ha creado como una pequeña escuela con la misma visión y la misma forma de trabajar”, dijo. “Nosotros creemos firmemente que cantar es una experiencia cultural y humanística muy importante para la infancia; y que también desarrolla un montón de aspectos de la personalidad de un ser humano”, sostuvo el director. “El coro es un espacio de formación formidable, donde también aprenden sobre disciplina, respeto al otro, la importancia de llegar a tiempo, el compromiso, la cooperación, el trabajo en equipo, porque somos parte de un todo”, sumó. “Y nosotros vamos guiando, tratando siempre de no descuidar la esencia, que es la niñez, el respeto por los chicos y por sus familias. Queremos que el coro sea un lugar donde puedan tener experiencias que guarden en sus corazones por el resto de sus vidas”, marcó.
Uno de los sellos más claros de su gestión es la aplicación de técnicas de formación vocal e iniciación perfeccionadas en Europa que, por ejemplo, permitió incorporar al canto coral a niños pequeñitos.
“Hay una frase del mismo pedagogo Kodály, que dice: ‘Tomemos en serio a los niños, solo lo mejor es suficiente para ellos’”, citó el director, convencido del potencial de sus alumnos.
“Los chicos pueden interpretar a la perfección aquello que condice con su nivel de desarrollo psicológico, emocional y espiritual. O sea, los chicos pueden ser grandes intérpretes. El problema somos los adultos, que tenemos que poder descubrir qué es lo que ellos pueden hacer en el momento adecuado, no subestimarlos”, remarcó el director.
“Nosotros les decimos que no están acá para que los entretengamos, les estamos enseñando de verdad, los estamos haciendo crecer. Y entonces ellos también aprenden la importancia de hacer las cosas bien”, acotó.
A la hora de repasar la trayectoria de la institución, el maestro mantiene el reconocimiento hacia quien construyó las bases de la actividad coral infantil en la UNSJ.
“Toda mi admiración hacia Ana María Oro. Ella fue mi profe también, y el coro que yo recibí es un coro de muchísima trayectoria, desde 1968. Fue ella quien hizo grande al coro de niños, no yo. Lo que ella dejó fue un legado inmenso”, expresó con convicción y gratitud. “Yo lo que hice, tal vez, fue socializarlo, sacarlo mucho a la calle. Y lo de Jilgueritos, que fue algo muy novedoso, porque antes se entraba con 8 años al Coro de Niños y nosotros pusimos a los 5 o 6 años, y fue muy llamativo para mucha gente”, apuntó Fuentes, quien puso de manifiesto que la exdirectora es una gran aliada, que sigue de cerca cada logro: “Ella está siempre apoyando y está siempre detrás de cada aplauso”, se conmovió.
Agradecido de la herencia y del respaldo, feliz con la siembra y la cosecha de estos 10 años, el talentoso director sigue haciendo camino. La próxima estación será El Circo, y sin dudas no será un show más, sino la "pista" perfecta para cantar esta primera década a viva voz.